El presidente de Estados Unidos Donald Trump viajó desde Washington a Florida para una visita prolongada a Mar-A-Lago, su club privado.

Con él viajan muchos asistentes de la Casa Blanca, una gran cantidad de agentes del Servicio Secreto y también la actual controversia en torno a que el presidente impulsa sus negocios privados haciendo visitas frecuentes a las propiedades que llevan el nombre Trump.

La visita de Trump a Mar-A-Lago marca el día 106 en que visitó una de sus propiedades como presidente, un hecho que los críticos argumentan que ayuda al empresario convertido en político a impulsar el balance general de la Trump Organization. Y es que el presidente transfirió sus propiedades de negocios a un fideicomiso administrado por sus hijos antes de asumir el cargo a principios de este año, pero no llegó a vender sus propiedades.

Hasta la fecha, Trump ha pasado poco más de 34 días en Mar-A-Lago como presidente, incluidos siete fines de semana de enero, febrero y marzo, según un análisis de la cadena de noticias CNN. A pesar de que ha sido su terreno más controvertido, no ha sido el más frecuente.

Cuando el clima en el sur de la Florida se tornó caliente y húmedo durante el verano, Trump se aventuró al norte a los confines familiares de su club de golf en Bedminster, Nueva Jersey. Trump pasó un total de 40 días en el club, incluyendo varios días llenos de trabajo en agosto cuando se reunió con funcionarios del gabinete y llamó a líderes mundiales.

Todos los presidentes se toman vacaciones, pero el caso de Trump, una celebridad antes de asumir el cargo, es raro porque usó esa postura para criticar al expresidente Barack Obama por jugar golf mientras dirigía el país. Trump, hasta el viernes, ha pasado más de 80 días en alguno de sus campos de golf, según el conteo de CNN.