A las pocas semanas de la invasión rusa en Ucrania y mientras decenas de empresas comenzaban a anunciar que dejarían de negociar con Rusia, el gigante energético británico Shell le compró una partida de petróleo con descuento. Justificó la decisión en la necesidad de mantener estable el suministro de combustible en Europa, pero llovieron las críticas y pronto pidió disculpas y anunció que dejaría de comprar petróleo y gas ruso. Ahora,  Shell se enfrenta a un golpe de 5.000 millones de dólares por abandonar Rusia.

En rigor, todo el sector energético se prepara para las consecuencias de la invasión de Ucrania por parte de Putin: BP perderá hasta 25.000 millones de dólares y las pérdidas de ExxonMobil podrían ascender a 4.000 millones de dólares, según destacó Forbes.

El sector financiero también quedó muy expuesto por la invasión y puede perder miles de millones. El banco JPMorgan podría perder alrededor de 1.000 millones de dólares con el tiempo y Citigroup advirtió que podría perder casi 5.000 millones de dólares.

El impacto de la guerra Rusia-Ucrania

Shell dijo el jueves que espera recibir un golpe de hasta 5.000 millones de dólares en el primer trimestre de 2022 tras su decisión de abandonar Rusia, uno de los primeros indicios de las consecuencias financieras más amplias de la invasión de Ucrania por parte de Vladimir Putin para el sector.

La empresa espera un deterioro por impuestos y cargos relacionados con pérdidas de crédito y contratos en Rusia en el primer trimestre de 2022, una estimación más alta que la que había realizado, que alcanzaba los 3.400 millones de dólares.

La depreciación no afectará a los beneficios de la empresa, que se anunciarán a principios de mayo, dijo Shell, aunque las acciones cayeron más de un 2% en Londres el jueves.

BP sufriría un golpe cinco veces mayor que el de Shell

Sobre las otras empresas energéticas afectadas, se informó que BP se enfrenta a un golpe de hasta 25.000 millones de dólares por su salida de Rusia, según la compañía, derivado principalmente de las pérdidas por cambio de divisas y del abandono de sus acciones en el gigante petrolero ruso Rosneft, que representa alrededor de un tercio de su producción de petróleo y gas.

Las pérdidas de ExxonMobil, en tanto, alcanzarían los 4.000 millones de dólares por abandonar un proyecto de perforación en Rusia; mientras que francesa TotalEnergies decidió continuar con sus operaciones y, pese a las críticas por su negativa a amortizar sus activos como algunos de sus rivales, su director general, Patrick Pouyanne, argumentó que hacerlo significaba efectivamente dárselos a Putin "gratis".