Los aranceles aduaneros impuestos por Washington a las importaciones, principalmente de China, y las consiguientes represalias contra los bienes estadounidenses amenazan cerca de 1,5 millones de empleos en Estados Unidos.

Según un informe difundido ayer por la agencia AFP, y que fuera encargado por las autoridades del puerto de Los Ángeles, el primero del país, la disputa comercial también afecta U$S186.000 millones anuales en importaciones y exportaciones a través de los puertos.

El estudio toma en consideración los aranceles adicionales que Estados Unidos estableció sobre bienes chinos valuados en más de U$S360.000 millones, así como los que podría añadir el 15 de diciembre a más productos del gigante asiático, estimados en U$S160.000 millones.

El presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó el año pasado su batalla comercial contra China, acusándola de intentar dominar la industria mundial, robo de propiedad intelectual y otras prácticas anticompetitivas.

Aunque hasta ahora Washington insiste en que la disputa comercial no tiene impacto sobre la economía de su país, los analistas coinciden en que el crecimiento del Producto Interior Bruto estadounidense se ha frenado por culpa de la incertidumbre creada por la guerra comercial, que desalienta a los inversores.

"Todas las zonas urbanas, suburbanas y rurales de nuestro país se benefician de las importaciones y las exportaciones que transitan por los puertos de San Pedro Bay", dice Gene Seroka, director ejecutivo del puerto de Los Ángeles.

Las mercancías que pasan por el puerto californiano están valoradas en más de 380.000 millones de dólares, y la actividad económica que implican crea más de tres millones de empleos estadounidenses, según un comunicado del puerto.

Seroka afirma que algunas regiones e industrias ya notan "los daños causados a los empleos y los ingresos".

Los autores del informe recuerdan que China, el país al que Washington ha impuesto la mayoría de sus aranceles adicionales, es la principal fuente de suministro extranjera y representa el 54% de las importaciones estadounidenses.

El estudio publicado este martes muestra, por último, que los estados agrícolas más vulnerables incluyen bastiones republicanos como Kansas, Texas y Luisiana, así como estados más disputados con los demócratas como Ohio y Arizona.