Tras un congreso partidario muy tenso y dividido, el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) aprobó por mayoría iniciar conversaciones formales con la canciller Angela Merkel para formar una coalición que habilite un cuarto mandato de la líder y rompa un impasse poselectoral que ya lleva casi cuatro meses.

Fiel reflejo de una jornada caliente de cruces, acusaciones y advertencias, la votación terminó desnudando la división interna de la socialdemocracia: 362 delegados apoyaron negociar con Merkel, mientras que 279 rechazaron esa opción. Sólo un representante se abstuvo.

La primera en celebrar la noticia fue la propia Merkel.

"Nos queda mucho trabajo por delante", aseguró la canciller en una breve comparecencia en la sede de su partido en Berlín y agregó: "Para nosotros es importante en estas negociaciones que Alemania tenga un gobierno estable que pueda afrontar las preguntas de futuro y buscarles solución"

Entre los principales objetivos que enumeró para su cuarto mandato destacó la economía, la digitalización, la justicia social y la seguridad.

El congreso extraordinario de la socialdemocracia comenzó dividido y de inmediato se instaló la tensión, principalmente, entre el líder y ex candidato a canciller, Martin Schulz, y su defensa a formar gobierno con Merkel, y las juventudes del partido, más conocidas como los Jusos, quieren reclamaron diferenciarse de la política neoliberal de los conservadores de una vez y por todas.

"Es mucho lo que hemos conseguido", afirmó Schulz recordando las otras dos coaliciones que el partido formó con Merkel y destacó que en el preacuerdo que firmó con la canciller se incluyen algunas de sus promesas de campaña en salud y trabajo.

El líder socialdemócrata incluso llegó a afirmar que ser parte del cuarto gobierno de Merkel podría ayudar a "poner fin al neoliberalismo en la Unión Europea".