Los talibanes dieron a conocer la composición del primer gobierno interino de Afganistán después de la salida de las tropas de la OTAN del país, con varios integrantes sindicados como terroristas por gobiernos y agencias occidentales.

De acuerdo con un cable de Associated Press que menciona al vocero talibán, Zabihullah Mujahid, el gabinete será encabezado por Mohammad Hasan Akhund, como primer ministro, en tanto que Mullah Abdul Ghani Baradar, fue nombrado vice primer ministro.

En la cartera de Defensa fue designado Mawlavi Hannafi; en la de Interior, Sarajuddin Haqqani; como ministro de Relaciones Exteriores se desempeñará Amir Khan Muttaqi, quien tendrá como segundo a Abas Stanikzai, informó el sitio web RTenespañol.

Sin tiempos

Siguiendo con la lista, Hedayatullah Badri es el nuevo ministro de Finanzas, mientras que en Economía fue nombrado Qari Din Mohammad Hanif,  y Mohammad Idris se encargará del Banco Central.

Finalmente, Han Vasik será el jefe de la Inteligencia, de acuerdo con el anuncio hecho por  Mujahid, quien precisó que los nombramientos eran para un gobierno interino, aunque no dio más detalles sobre cuánto tiempo se extendería el interinato y si habrá elecciones.

El movimiento -que prometió un Ejecutivo "inclusivo"- intentará "incorporar a gente de otras regiones del país", indicó el vocero, algo que no ocurre con el anuncio de hoy que no incluye mujeres y que tiene a 30 de los 33 funcionarios de origen pastún, el grupo étnico de origen iranio al que suelen pertenecer los talibanes.

Sospechosos

Mohammad Hassan Akhund, jefe del consejo de liderazgo de los talibanes y ahora primer ministro afgano, es considerado terrorista por la ONU, la UE y el Reino Unido, y fue sancionado por el Consejo de Seguridad de la ONU.

A su vez, el nuevo ministro del Interior, Sarajuddin Haqqani, se encuentra en la lista de EE.UU. de terroristas internacionales, y el FBI ofrece una recompensa de hasta 5 millones de dólares por información que conduzca a su captura.

Es buscado en relación con un ataque contra un hotel en Kabul en el 2008, en el que murieron seis personas, incluido un ciudadano estadounidense. También habría participado en ataques transfronterizos contra las fuerzas de la coalición de los países occidentales en Afganistán, y habría conspirado ese mismo año para asesinar al entonces presidente afgano Hamid Karzai.