Miles de personas se manifestaron en Sao Paulo, en el marco de una movilización nacional convocada por los sindicatos contra las reformas promercado impulsadas por el gobierno del presidente brasileño Michel Temer, que podrían generar un nuevo paro general nacional en las próximas semanas.

La protesta apuntó en particular a la flexibilización del régimen laboral, que entró en vigencia el sábado, y al proyecto de endurecimiento de las condiciones de acceso a la jubilación. También hubo consignas contra el plan de privatizar Eletrobras, la mayor compañía de electricidad de América Latina.

Las principales centrales sindicales del país CUT (Central Única de los Trabajadores) y Força Sindical figuraron en la lista de convocantes.

En sus discursos, los dirigentes anticiparon su intención de llamar a una huelga general y a una marcha masiva en Brasilia.

Los sindicatos realizaron una huelga general el pasado 29 de abril y organizaron varias jornadas de protesta, con impacto generalmente limitado, para denunciar el “retroceso” social de los ajustes.

“Tenemos que protestar para impedir la destrucción del país, la pérdida de conquistas sociales y las amenazas contra la democracia”, afirmó Telma de Barros, una profesora de 57 años, que acudió a la concentración en la céntrica plaza de la Sé, en la capital económica y financiera de Brasil.

La reforma laboral otorga primacía a los acuerdos colectivos en las empresas sobre las disposiciones legales en varios aspectos de la organización del trabajo; crea asimismo la figura del trabajador autónomo exclusivo pero sin vínculo permanente con la empresa y carga los costes judiciales a los trabajadores que pierden procesos laborales, entre otras medidas. Suprime además la cotización sindical obligatoria.

Esas medidas forman parte, para el gobierno, de los ajustes destinados a recuperar la confianza de los inversores, en un país que sale a duras penas de dos años de recesión.

Para los sindicatos, se trata pura y simplemente de un “ataque a los derechos de la clase trabajadora”.

Otro de los puntos cuestionado fue el proyecto de reforma del sistema de jubilaciones, que pretende elevar la edad mínima y los periodos de cotización necesarios para obtener el beneficio integral de las pensiones.

“No hay ningún problema con el actual sistema, pero el gobierno está inventando motivos para modificarlo y perjudicar a los trabajadores. El pueblo siempre es el que paga”, dijo Júlio Telmo, de 45 años.

Además hubo protestas en Rio de Janeiro y otros estados.

  • Admiten más cambios al proceso jubilatorio

El diputado Arthur Maia, relator del proyecto de reforma previsional en la cámara baja de Brasil, dijo que el gobierno de Michel Temer acordó hacer más concesiones al texto aprobado en comisión especial para aumentar las posibilidades de su adhesión. En rueda de prensa, Maia mencionó que la intención es que las modificaciones sean “las mínimas posibles”, al señalar que los dos puntos de mayor consenso son una nueva edad mínima para la jubilación y el fin de los “privilegios” de los empleados públicos. El gobierno de Temer considera fundamental la reforma previsional para equilibrar las cuentas públicas, al argumentar que la trayectoria de crecimientos de los gastos de la Seguridad Social es “insostenible”. Entre los puntos principales de la reforma propuesta hasta ahora están la edad mínima jubilatoria de 65 años para los hombres y 62 para las mujeres, además de la exigencia de al menos 25 años de cotización. El proyecto ofrece una regla de transición para los trabajadores que ya están en el mercado laboral.

  • Concluyen ejercicios militares en Amazonia con Estados Unidos, Perú y Colombia

Hoy concluye un ejercicio militar en el que tropas de Estados Unidos participan desde el pasado martes conjuntamente con el Ejército de Brasil -la fuerza anfitriona- y los de Perú y Colombia, en una zona de la Amazonia.

La operación se desarrolla en la región amazónica de Tabatinga, donde se juntan las fronteras de los tres países sudamericanos que participan. Otros 22 países enviaron observadores militares para seguir la misión, bautizada como AmazonLog 17.

La operación es de entrenamiento logístico y simula la creación de una base multinacional con propósitos humanitarios.

El objetivo principal es entrenar militares y crear directrices para llevar asistencia a la población amazónica ante posibles emergencias como una ola de inmigrantes que pudiese llegar de Colombia y principalmente de Venezuela.

Debido a la escasez de alimentos en este último país, hay un flujo constante de venezolanos atravesando la frontera norte de Brasil en búsqueda de comida, empleo y mejores condiciones de vida. El Gobierno del Estado norteño de Roraima calcula que 30.000 inmigrantes viven actualmente en la región.

En total, Brasil participa con 1.533 soldados, Colombia con 150, Perú con 120 y Estados Unidos con 30. Aunque el número de estadounidenses sea reducido, es una nueva señal de acercamiento con el Ejército brasileño. Para el Ministerio de Defensa brasileño, sin embargo, esta nueva fase de cooperación puede aportar ganancias tecnológicas y comerciales.