La decisión de China de prohibir la importación de la carne de aves en una planta de Tyson Foods donde surgió un brote de coronavirus disparó temores sobre medidas similares contra otras instalaciones alimenticias en Estados Unidos.

Las autoridades chinas no dieron indicio alguno de que repetirán la prohibición dictada contra la instalación en Springdale, Arkansas.

China impuso una veda similar contra una planta de carne de cerdo en Alemania donde varios trabajadores dieron positivo al COVID-19, pero no ha tomado medidas contra otras plantas de carne estadounidenses donde los obreros se contagiaron.

Jim Sumner, presidente de la Asociación de Exportadores de Pollos y Huevos de Estados Unidos, aseguró que la decisión no afectará la relación con China, que mejoró a partir del nuevo acuerdo comercial firmado a inicios de año. "Espero que esto no signifique nada", comentó.

"Si queda limitado a una sola fábrica, no tendrá gran repercusión, pero no sabemos qué va a pasar", añadió Sumner.

Un vocero del Departamento de Agricultura de EE.UU. declaró que no hay evidencia alguna de que el virus se trasmitió mediante los alimentos o el empaquetado.

"Esta medida tomada por el gobierno chino es totalmente injustificada", afirmó Tim Super, del Consejo de Productos Avícolas.