Sindicatos, estudiantes y organizaciones sociales realizaron ayer la tercera huelga nacional contra las políticas económicas y sociales del presidente de Colombia, Iván Duque, mientras continúan el diálogo con el Gobierno para buscar un acuerdo que ponga fin a las manifestaciones.

La huelga de ayer fue la tercera en dos semanas de protestas multitudinarias, que forzaron al presidente Duque a iniciar una "Gran Conversación Nacional" sobre temas económicos y sociales, aunque sus esfuerzos para detener las manifestaciones no tuvieron éxito. El Comité Nacional de Huelga, liderado por los sindicatos, se negó a suspender el paro de ayer y exigió una negociación directa con el gobierno.

"Invito a los colombianos a que nos movilicemos masivamente para mostrarle al gobierno que hay otra opinión en el país, que tenemos el derecho que se escuche la otra Colombia y que las movilizaciones sean pacíficas", dijo a Reuters el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Diógenes Orjuela.

Los manifestantes presentaron 13 demandas que incluyen acciones para frenar los asesinatos de activistas sociales, la implementación del acuerdo de paz con la desmovilizada guerrilla de las FARC y la disolución de un escuadrón antidisturbios de la policía al que acusan de uso excesivo de la fuerza en las protestas.

También se oponen a una reforma tributaria que reduce los impuestos a las empresas y rechazan planes para aumentar la edad para acceder a la pensión, así como el pago de un salario por debajo del mínimo a los jóvenes, medidas que Duque ha negado estar considerando.

Cinco personas han muerto en las protestas que siguen a manifestaciones en otros países de América Latina como Ecuador, Bolivia y Chile. El presidente de la CUT anunció que continuarán las conversaciones con el gobierno, mientras se mantienen las protestas. Según el Gobierno, las movilizaciones han generado pérdidas por 1,4 billones de pesos (412 millones de dólares) para la economía nacional.