Las autoridades de Hong Kong realizaron la prueba de coronavirus a miles de ciudadanos voluntarios, en el inicio de un programa de test masivos para tratar de cortar la cadena de transmisión y contener de esta manera la tercera ola de contagios en la ciudad semiautónoma china.

Más de 100 centros especiales fueron designados para la realización de las pruebas, atendidos por 5.000 voluntarios, en un esfuerzo por detectar casos de personas que portan el virus pero no tienen síntomas y pueden propagar la enfermedad.

El programa se convirtió en un nuevo tema de debate político en Hong Kong, luego de diversas decisiones del Gobierno central chino que el año pasado desataron meses de protestas, en las que miles de manifestantes reclamaban que Beijing busca recortar las libertades individuales en el territorio.

Muchos jóvenes desconfían de los recursos y el personal de testeo llegado de la China continental, a la vez que expresan su temor de que se les saquen muestras de su ADN en forma encubierta.

El Gobierno local rechazó esas preocupaciones, y la líder del Ejecutivo, Carrie Lam, urgió a la población a ver el programa con objetividad y llamó a sus críticos a dejar de desalentar a la gente de que participe.

"Este programa comunitario e universal a gran escala es beneficioso para combatir la pandemia y beneficioso para nuestra sociedad. Ayudará a Hong Kong a salir indemne de la pandemia y a reanudar las actividades diarias", dijo Lam, citada por la cadena BBC.

Más de 500.000 de los 7,5 millones de residentes de la ciudad se inscribieron para participar del programa, que durará una semana.

El Gobierno quiere testear a 5 millones de personas, y estudia extender el programa dos semanas más dependiendo de la participación de la comunidad.

El pico de las infecciones en Hong Kong se dio a principios de julio pasado, cuando la ciudad registraba más de 100 casos de transmisión local por día, luego de varias semanas sin ninguno durante junio.

El rebrote remitió desde entonces, y la ciudad reportó solo nueve casos en las últimas 24 horas, la primera vez en dos semanas que la cifra diaria de contagios cae a cifras de un solo dígito.