Este martes Suecia dio por oficialmente finalizada la investigación para averiguar quién asesinó al primer ministro Olof Palme, que recibió un tiro a la salida de un cine en el centro de Estocolmo en 1986 y parece dejar atrás un trauma que atormentó al país por 34 años. El fiscal del caso, Krister Peterson, brindó en una conferencia de prensa en la que explicó que el principal sospechoso murió hace 20 años.

Stig Engström, el apuntado, falleció en el año 2000. El hombre trabajaba para una aseguradora situada cerca del lugar del crimen y se movía en círculos contrarios a Palme, tenía formación militar, fue miembro de un club de tiro y tenía acceso a armas a través de un conocido.

Engström, también conocido como “el hombre Skandia” por la compañía de seguros donde trabajaba, fue incluido como testigo en la fase inicial de la investigación, aunque apartado meses después por no ser considerado relevante. 

"Stig Engstrom ha fallecido y, por lo tanto, no puedo iniciar el proceso ni entrevistarlo, por eso decidí suspender la investigación", explicó. "Desde que murió, no puedo acusarlo", agregó el fiscal, según informaron este martes medio locales.

Una fotografía del principal sospechoso

"Estoy completamente convencido de que hay otras personas que creen en otras soluciones, pero como dice Krister (el fiscal), esto es lo que se nos ocurrió y en lo que creemos", dijo Melander.

"Hasta ahora no hay pruebas técnicas que lo vinculen directamente al crimen “ya que el arma homicida sigue desaparecida, no hay rastros de ADN, ni confesión, ni nuevos testigos”, especificaron desde la policía sueca.

Mårten Palme, hijo de Olof y Lisbet, admitió en una entrevista radial que él también cree que "Engstrom es el autor" del asesinato.

El asesinato fue una mancha que atormentó a Suecia por 34 años. Más de 100 personas confesaron falsamente el asesinato y fueron interrogadas más de 10.000. Se han elaborado teorías conspirativas que apuntaban a sectores de la policía con simpatías de derecha, gobiernos extranjeros o un tirador solitario, entre otras.

El asesinato de Olof Palme

Olof Palme asistió a un cine del centro de Estocolmo para ver la película Los hermanos de Mozart junto a su esposa Lisbeth, su hijo Mårten y su pareja. Tras finalizar el filme, el primer ministro y su esposa emprendieron la vuelta a su casa, sin protección alguna, ya que el mandatario había decidido prescindir de sus guardaespaldas esa noche.

Después de caminar unos pocos metros, alguien apareció detrás de ellos y disparó dos veces. Una bala en la nuca de Palme y le cortó la arteria carótida, mientras que la segunda rozó a Lisbeth. El homicida desapareció en una calle lateral antes de que un grupo de peatones llegara para encontrar a su primer ministro desangrándose en la acera. 

El lugar del asesinato

Uno de los primeros en llegar a la escena del crimen fue el propio Engström. Sin embargo, sus acciones en la noche del asesinato no están claras: varios testigos afirman que lo vieron correr, mientras que otros aseguran no haberlo visto en el lugar.

El apuntado como principal sopechoso por parte de la policía sueca afirmó que estuvo presente desde el principio y habló con Lisbet y la policía e intentó resucitar a Palme.

Lisbet Palme, que en el ataque resultó herida, señaló como tirador a Christer Petterson, un hombre con adicción al alcohol y las drogas que fue condenado por el asesinato y luego la sentencia fue revocada dado que la policía no halló evidencias en su contra. El hombre murió en 2004.

Quién era Olof Palme

Palme era un socialdemócrata con antecedentes aristocráticos, que era conocido por sus puntos de vista de izquierda, que lo convertían en una contrafigura para los conservadores de Estados Unidos, mientras que en su país así como en la región nórdica, era tan querido como despreciado.

Ya en su puesto como primer ministro, defendió la lucha de los oprimidos: desde palestinos a vietnamitas, de disidentes argentinos, chilenos o uruguayos a minorías étnicas estadounidenses. Y aplicó esas políticas: Suecia dio asilo a desertores estadounidenses que rechazaron ir a la guerra de Vietnam.

El primer ministro era un férreo detractor del apartheid sudaficano

Palme es responsable de que Suecia haya sido durante décadas un refugio para perseguidos. En proporción a su población, fue el país europeo que más refugiados sirios aceptó en 2015.

Intentó llevar una vida lo más ordinaria posible pese a ocupar la primera magistratura del país escandinavo. Su asesinato, sin embargo, sentó un precedente: las autoridades ya no podían salir sin protección.

La investigación

Hans Melander, jefe de la investigación, aseguró que “es, por mucho, la investigación criminal más grande de Suecia y a veces se compara con el asesinato de JFK y [el] bombardeo de Lockerbie. Ha estado en curso desde 1986 y contiene 22.430 puntos de interés diferentes”.

“90.000 personas están incluidas en la investigación preliminar, de las cuales 40.000 están identificadas. Más de 10.000 personas han sido entrevistadas, muchas de ellas varias veces. Más de 4.000 vehículos fueron investigados. Y 134 personas han confesado haber cometido el asesinato, incluyendo 29 directamente a la policía”.

El análisis de las dos balas encontradas en la escena, una de las cuales mató al primer ministro, y la otra hirió a su esposa, fue realizada por laboratorios en Suecia y Alemania, así como por el FBI en Estados Unidos, dijo.

El fiscal dijo que los investigadores creen que Engstrom actuó solo, aunque no descartan tampoco la posibilidad de un complot. “No hemos encontrado ningún motivo que sostenga la tesis de un complot pero no está claro que no haya podido formar parte de uno”, dijo Petersson.

Palme fue homenajeado por la población sueca

“En gran medida, hemos estado a merced del trabajo de investigación policial que se realizó más cerca del momento del crimen, “dijo Petersson.

“En general, hay una serie de circunstancias que apuntan a Engström. Si el actual grupo de investigación de Palme hubiera estado a cargo hace 34 años, Engström habría sido detenido si no hubiera podido dar explicaciones satisfactorias de sus movimientos y acciones. Mi evaluación es que habría habido pruebas suficientes para detenerlo y ponerlo bajo custodia”.

La policía sueca ha sido acusada de falta de seriedad al inicio de la investigación. Uno de los fallos es que no acordonaron el lugar del crimen, permitiendo a los curiosos acercarse y destruir posibles pruebas, lo que todavía persigue a la institución. La investigación podría reabrirse en caso de que aparecieran nuevos indicios en el futuro.

Las dudas persisten, 34 años después.