La primera vuelta de las elecciones municipales en Francia resultaron un fiasco para el presidente Emmanuel Macron, ya que los candidatos del partido gubernamental, La República en Marcha (LREM), perdieron en la inmensa mayoría de las grandes ciudades, con resultados negativos aplastantes en París y sobre todo en Lyon.

La misma celebración de los comicios, en plena epidemia del coronavirus, fue muy cuestionada, por entrar en abierta contradicción con las severas restricciones ordenadas para prevenir el contagio. Cada vez son más las voces favorables a una cancelación de la segunda vuelta de la votación, prevista para el próximo domingo.

En este sentido, el presidente Macron anunciará más medidas contra el coronavirus así como, probablemente, la cancelación de la segunda vuelta de las municipales.

Si las municipales debían servir para una consolidación de LREM, el desenlace ha sido más que decepcionante. La candidata de la formación de Macron a la alcaldía de París, Agnès Buzyn, exministra de Sanidad, quedó tercera, con un 17% de votos, por detrás de la socialista Anne Hidalgo (30,2%) y de la conservadora Rachida Dati (22%).

Como premio consuelo, el oficialismo debió conformarse con su victoria en El Havre, donde se presentaba el primer ministro, Édouard Philippe, que había sido alcalde de la ciudad.