Brasil registró ayer por primera vez más de 4000 muertos de coronavirus (Covid-19) en 24 horas, tras contabilizar 4195 fallecidos, con lo que alcanzó en total la cifra de 336.947 decesos desde febrero de 2020. Además se contabilizaron 86.979 nuevos contagios, que llevaron la suma a 13,1 millones, según los datos del Ministerio de Salud.

En ese contexto, el presidente Jair Bolsonaro insistió en su postura de minimizar la situación sanitaria y centrarse en los efectos económicos de las medidas de restricción. “La gente está perdiendo sus trabajos, ningún sindicato dice nada al respecto”, dijo el mandatario, y al referirse a las críticas que recibe indicó: “Primero la gente decía homofóbico, racista, fascista, torturador… Ahora... ¿Ahora qué es? Ahora soy… Eso que mata a mucha gente, ¿cómo se llama? Genocida. Ahora soy genocida”. dijo sonriendo. “¿De qué no soy culpable aquí en  Brasil?”, se preguntó irónico de acuerdo con lo publicado por el diario Folha.

Por último, Bolsonaro atacó a la prensa y afirmó: “Puedo resolver el problema del virus en unos minutos. Solo debo pagar lo que los gobiernos solían pagar en el pasado a O Globo, a Folha, a Estado de S. Paulo. Pero hoy este dinero no es para la prensa, es para otras cosas”. 

Incluso con risas, en declaraciones a un grupo de seguidores en el Palacio de la Alvorada, no mencionó las más de 4000 muertes por covid-19 registradas en las últimas 24 horas, se burló de sus opositores e insistió en que los alcaldes y gobernadores que decretan medidas de confinamiento están equivocados. “Así todo va a empeorar”, afirmó.

Colapso

Tras el récord de muertes, los especialistas afirman que en las próximas semanas Brasil podría atravesar un escenario más sombrío, con hospitales desbordados, una vacunación que avanza a paso lento y un gobierno que rechaza la aplicación de una cuarentena, argumentando que perjudica la economía.

Miguel Lago, director ejecutivo del Instituto de Estudios para Políticas de Salud (el cual asesora a los funcionarios de salud pública), dijo que reanudar las actividades económicas es un error que teme elevará aún más las cifras de muertos, aunque cree que es poco probable que se revierta la reapertura. “El hecho es que la narrativa del presidente  Jair Bolsonaro en contra del confinamiento ha ganado”, comentó. “Los alcaldes y gobernadores tienen prohibido políticamente endurecer las medidas de distanciamiento social porque saben que los simpatizantes del presidente, incluidos líderes empresariales, las sabotearán”.

Vacunados en Brasil

Hasta la fecha, 20 millones de personas (9,8% de la población) recibieron la primera dosis de la vacuna y 5,8 millones (2,7% de la población), la segunda.

La suba de muertes, aparte de preocupación, genera escenas duras en ciudades como San Pablo, la más rica y poblada del país, donde fueron habilitados ómnibus escolares para cargar cuerpos y se realizan entierros nocturnos para atender la demanda.

Recuperación

Por su parte, el ministro de Economía, Paulo Guedes, se mostró optimista de cara a los próximos meses. 

"Creemos que probablemente en dos, tres meses Brasil podría volver a la normalidad. Por supuesto, probablemente la actividad económica sufrirá una caída, pero será mucho, mucho menos que la caída que sufrimos el año pasado... y más corta", dijo Guedes.

Para lograrlo, Brasil debe acelerar la vacunación masiva, que Guedes calificó como la política fiscal más importante del país en este momento.

"Es lo que tiene más retorno en términos de resultados económicos: preservar la salud de las personas y garantizar un retorno seguro a la fuerza laboral", dijo el funcionario.