El primer ministro canadiense, ustin Trudeau inició ayer una gira de cuatro días por Estados Unidos en la que visitará los estados de Illinois y California, en busca de apoyo para la continuidad del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN o NAFTA por sus siglas en inglés), que integra su país junto con EE.UU. y México.

El objetivo de Trudeau es convencer a dirigentes políticos -tanto demócratas como republicanos- y a empresarios de las bondades del Tratado, cuya renegociación, impuesta por el presidente estadounidense Donald Trump, se encuentra en una fase delicada.

El primer ministro canadiense, en las antípodas ideológicas y de estilo de su homólogo estadounidense, vino subiendo el tono en los últimos días. Y tal como hizo Trump en numerosas ocasiones, también Trudeau amenazó con abandonar el tratado comercial en vigor desde 1994, si Washington continúa reclamando concesiones para su economía.

Como Trump, también Trudeau amenazó con abandonar el tratado comercial

"No vamos a aceptar un viejo acuerdo", dijo Trudeau la semana pasada. Al mismo tiempo, se mostró "esperanzado" sobre las negociaciones y admitió que la salida de EE.UU. del TLC sería "extremadamente dañina" para todos.

El tratado acabó con los aranceles en el comercio de bienes y servicios entre los tres países y tiene un impacto económico de 1,2 billones de dólares. Antes del TLC, EE.UU. y Canadá tenían un acuerdo bilateral firmado en los años ochenta.

Trump, que hizo del proteccionismo comercial un emblema electoral, considera que el tratado es demasiado generoso con sus dos vecinos y es responsable de la fuga de empleos y el declive industrial del Medio Oeste de EE.UU.

Ese mismo temor es el que debe aplacar Trudeau en Chicago, primera parada de su gira. Allí tiene previsto reunirse con el alcalde de la ciudad, el demócrata Rahm Emanuel, y el gobernador de Illinois, el republicano Bruce Rauner, además de pronunciar un discurso en la Universidad de Chicago.

Antes del TLC, EE.UU. y Canadá tenían un acuerdo bilateral fi rmado en los ’80

Precisamente Chicago es un feudo demócrata, cuna política del expresidente Barack Obama. Pero, como recordó en un artículo Campbell Clark, analista del diario canadiense The Globe and Mail, Obama apenas logró convencer allí a "aliados cercanos" para que defendieran el TPP, el acuerdo comercial que planeaba unir EE.UU. con otros 11 países del Pacífico, incluido Canadá. Trump canceló ese pacto al poco de asumir la presidencia.

Tras Chicago, Trudeau viajará a San Francisco, donde se reunirá con empresarios y emprendedores. Y después a Los Ángeles para hablar el viernes en la Fundación Presidencial de Ronald Reagan, en un claro guiño a la ortodoxia republicana que venera al exmandatario.

"Los canadienses y los estadounidenses saben que estamos mejor cuando trabajamos juntos para impulsar a la clase media y crear más oportunidades para la gente en ambos lado de la frontera", afirmó Trudeau.

Y si bien Canadá no cree que la administración Trump inicie el proceso de seis meses para retirarse del acuerdo, dice tener listo un plan B, porque "no nos vamos a dejar presionar", según palabras del propio Trudeau.