El anuncio del presidente de Estados Unidos Donald Trump sobre aranceles a las importaciones de acero y aluminio está previsto a lo sumo para el fin de esta semana, dijo ayer a los periodistas la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders. Horas después, fuentes gubernamentales confirmaron que la medida no se aplicaría a México, Canadá y algunos otros socios comerciales.

Trump también pretende firmar en las próximas horas una proclamación presidencial, en un esfuerzo por poner en movimiento su plan de aranceles, informó en forma separada el medio de comunicación Axios, citando a dos altos funcionarios de gobierno.

Los planes de Trump son imponer un arancel del 25% sobre el acero y del 10% para el aluminio para contrarrestar las importaciones, especialmente procedentes de China, lo cual dice que mina la industria y los empleos en Estados Unidos.

El movimiento puede generar medidas de reacción contra las exportaciones de Estados Unidos y complicar más los esfuerzos para salvar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

"En una denominada guerra comercial (...) nadie gana, generalmente hay perdedores en ambos bandos", dijo la directora gerente del FMI, Christine Lagarde (ver aparte).

El martes Trump parecía preparado para una guerra comercial. Aunque ayer el secretario de Comercio, Wilbur Ross, sostuvo que EE.UU. no busca una confrontación de ese tipo.

"Cuando vamos retrasados respecto todos y a cada uno de los países, las guerras comerciales no son tan malas", dijo en una conferencia de prensa con el primer ministro sueco Stefan Lofven, quien respondió diciendo: "Estoy convencido de que aumentar los aranceles nos daña a todos a largo plazo".

Gary Cohn, quien estaba en contra de los aranceles de Trump, renunció el martes a su puesto como principal asesor económico de la Casa Blanca.

Pero precisamente para quienes temen una guerra comercial, los candidatos para sustituir a Cohn como asesor de Trump no suenan bien: Peter Navarro, el jefe del Consejo Nacional de Comercio de la Casa Blanca que escribió un libro titulado Muerte por China, y el comentarista conservador Larry Kudlow.

El anuncio de la instauración de aranceles a la importación de acero y aluminio impactó en otros países, como Brasil, en el cual hubo protestas gremiales por el hecho de que Estados Unidos compra el 25% de las exportaciones brasileñas del sector metalúrgico, que emplea a unas 400 mil personas en todo el país.