El jefe de gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, dijo que el presidente Donald Trump no extenderá la fecha de renovación de los permisos de trabajo de los beneficiarios del DACA, que expira el 5 de marzo, a la vez que aseguró que los "dreamers" no serán una prioridad para la deportación.

Sin embargo, eso no depende del mandatario: a principios de enero un juez federal falló en contra de la decisión de eliminar DACA y ordenó que el programa se mantuviera tal como estaba funcionando mientras seguía vigente la revisión de una demanda presentada en noviembre de 2017 por varios estados como California, Maine, Minnesota y Maryland.

La orden de ese juez pide mantener DACA en todo el país, excluyendo a aquellos que presentaron nuevas solicitudes, pero que nunca habían estado protegidos por el programa. Sin embargo, la resolución judicial no impide a las autoridades de inmigración deportar a los beneficiarios que tengan antecedentes criminales.

"Dudo mucho" que Trump permita una extensión, dijo Kelly en el Capitolio según un reporte del diario The Washington Post.

Kelly sugirió que entre los 1.8 millones de indocumentados que el presidente Trump propuso regularizar en el plan que presentó al Congreso hay quienes tuvieron miedo de registrarse y también quienes fueron "vagos" y no lo hicieron. "Ofrecerles un camino a la ciudadanía: eso va más allá de lo que cualquiera puede imaginar, tanto si eres de derecha como de izquierda", dijo el jefe de gabinete al explicar el plan de inmigración de la Casa Blanca.

Un juez federal falló en contra de eliminar DACA y ordenó que se mantenga el programa

El anuncio de Kelly ocurre en momentos en que los senadores intentan alcanzar un acuerdo que pueda dar una solución legal definitiva a los más de 600,000 dreamers así como un plan de inmigración. El jefe de gabinete dijo que recomendaría al presidente aceptar una decisión legislativa de corto plazo para evitar un nuevo cierre del gobierno, que ocurriría este jueves.

El lunes un grupo de senadores, encabezados por el republicano John McCain y el demócrata Christopher A. Coons, llevaron a la Casa Blanca una propuesta que se centra en otorgar la ciudadanía a los dreamers, pero que deja fuera las partes más polémicas del plan de Trump, como el muro. El plan fue rechazado por Trump.

A finales de enero el presidente presentó al Congreso un plan de inmigración que incluía una vía para otorgar la ciudadanía a 1.8 millones de jóvenes indocumentados, a cambio de destinar 25.000 millones de dólares para la seguridad fronteriza y de endurecer los requisitos para inmigrar legalmente al país. Pero tampoco avanzó.