El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que estaría dispuesto a reunirse con su homólogo iraní, Hasan Rohaní, "sin condiciones previas", porque, según argumentó, "no hay nada de malo en reunirse".

Durante una rueda de prensa conjunta con el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, de visita en Washington, Trump respondió así al ser preguntado por la prensa por un posible contacto con el líder iraní tras el incremento de las tensiones entre ambos países en las últimas semanas.

"Estoy dispuesto a reunirme con quien sea", contestó Trump. "Creo en las reuniones. Estoy dispuesto a reunirme con ellos [los líderes de Irán] en cuanto deseen", aseguró.

"Sin ninguna condición previa. Si quieren reunirse, estoy dispuesto a hacerlo", sostuvo el presidente de EE.UU., alegando que ese tipo de contactos son buenos para Estados Unidos, como hiciera con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-Un.

Mientras tanto, la prensa estatal iraní informó que el gobierno ofrecerá incentivos impositivos y de precios a inversores privados para que adquieran proyectos ociosos y ayuden a impulsar la economía, mientras el país enfrenta posibles sanciones estadounidenses y la salida de compañías extranjeras.

Estados Unidos se retiró en mayo de un acuerdo internacional para levantar sanciones contra Irán a cambio de límites a su programa nuclear y Washington instó a los países a detener todas las importaciones de petróleo iraní a partir del 4 de noviembre si no quieren enfrentar medidas financieras.

El posible retorno de las sanciones ha provocado una rápida caída de la moneda iraní, protestas de comerciantes usualmente leales a los gobernantes islámicos y manifestaciones públicas.

El plan ofrecerá precios atractivos y términos flexibles como exenciones impositivas puntuales para inversores que acuerden hacerse cargo de algunos de los 76 mil proyectos del gobierno sin terminar u ociosos, dijo el vicepresidente Eshaq Jahangiri en la televisión estatal.

Las sanciones comienzan a entrar en vigor en agosto, pero algunas compañías europeas que invierten en Irán y que tienen grandes operaciones con Estados Unidos ya anunciaron que se retirarán del país.

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