Las calificadoras de riesgo crediticio S&P y Fitch rebajaron la calificación de Ucrania en moneda extranjera a un nivel equivalente a un default parcial, en momentos en que Kiev busca una mayor ayuda financiera desde el exterior para cubrir sus gastos por el conflicto con Rusia.

A principios de agosto los acreedores extranjeros de Kiev respaldaron la solicitud del país de congelar durante dos años los pagos de casi 20.000 millones de dólares en bonos internacionales. En palabras del primer ministro ucraniano, Denís Shmigal, esta decisión ahorraría a la banca unos 6.000 millones de dólares, informó la agencia Sputnik.

No obstante, las calificadoras de riesgo crediticio reaccionaron negativamente a la decisión de Kiev y sus acreedores.

Incumplimientos

"Dados los términos anunciados de la reestructuración y conforme a nuestros criterios, vemos esta transacción como problemática y equivalente a un incumplimiento", informan desde S&P Global Ratings. Como resultado, la calificación en moneda extranjera de Ucrania se rebajó al nivel SD o incumplimiento selectivo.

Fitch Ratings, a su vez, vio el proceso de pago de la deuda en dificultades y rebajó la calificación ucraniana de C (incumplimiento inevitable) a RD (incumplimiento limitado).

Un país es considerado en situación de impago o default cuando no puede cumplir plenamente los compromisos ante sus acreedores, ya sean Estados, organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), o inversores particulares en los mercados financieros.

Conflicto

La economía ucraniana se derrumbó tras el golpe de Estado en el 2014 con un PIB que cayó más de la mitad en los siguientes dos años, según los cálculos del propio Ministerio de Finanzas del país. Kiev recuperó las cifras alcanzadas solo en el 2021, pero con una deuda per cápita de un 50% mayor que antes del cambio de poder.

La situación se tornó peor a finales de febrero del 2022, cuando el presidente ruso, Vladímir Putin, culpó a Kiev de incumplir los acuerdos de Minsk en los últimos 8 años y reconoció la independencia de las Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk. Tres días después, anunció el inicio de las operaciones para "desmilitarizar y desnazificar" Ucrania.