Una camioneta atropelló a varias personas en el Bajo Manhattan, en Nueva York, en un presunto acto terrorista que causó al menos ocho muertos y catorce heridos, según cifras oficiales.

Cancillería informó que entre las víctimas hay argentinos y que el Consulado en Nueva York trabaja junto a las autoridades locales en la identificación, lo que ocurrió anoche.

Las víctimas fatales son Hernán Mendoza, Diego Angelini, Alejandro Pagnucco, Ariel Erlij y Hernán Ferruchi, y el herido, que esta noche estaba fuera de peligro, es Martín Marro. Todos ellos, oriundos de Rosario, estaban celebrando el 30mo. aniversario de su egreso como estudiantes secundarios.

Erlij era un reconocido empresario de esa ciudad y les había pagado el viaje a dos de sus ex compañeros, que por razones personales no podían cargar con los costos del pasaje en esta fecha.

Estaba relacionado a la industria siderúrgica a partir de distintos emprendimientos, uno de ellos la empresa Ivanar, de la que era dueño. Además era socio del Parque Industrial Metropolitano de Rosario.

El vehículo utilizado en el atentado se desplazaba por una senda para bicicletas junto al West Side Highway y golpeó a varias personas. Se cree que fue un acto deliberado, dijeron dos fuentes policiales a CNN.

Cuando el conductor salió del vehículo parecía llevar un arma. Fue cuando, según una fuente, un policía le disparó. Esta persona está detenida y fue llevada al hospital. La fuente añadió que están considerando terrorismo como parte de la investigación.

La Policía de Nueva York señaló en su cuenta de Twitter que hay numerosas personas heridas tras el incidente.

El incidente ocurrió en el cruce de West Street y Chambers Street, según relataron varios testigos. Según “The New York Times”, el vehículo habría invadido el carril para ciclistas al lado del río Hudson, provocando el accidente.

La zona, muy cercana al memorial del 11-S, fue acordonada por las fuerzas de seguridad, según imágenes difundidas en directo por las televisiones locales.

“Lo que vi fue que el conductor no parecía estar sangrando”, aseguró Ramón Cruz, un testigo de los hechos.

“Él estaba arrastrando sus pies. Se veía frustrado, aterrorizado, confundido. La gente pasa corriendo al lado mío y me dice: “Tiene un arma, tiene un arma”. Yo no vi ningún arma”, agregó Cruz.