¿Una prisión que alberga demonios? ¿Un agujero negro en la Tierra? ¿Un lugar maldito? Ninguna hipótesis está descartada al hablar de un misterioso cráter ubicado en  el desierto de la provincia de Al-Mahra, Yemen. Esta maravilla natural, que no deja de fascinar y desconcertar a los geólogos de todo el mundo, es conocida como el "pozo del infierno" y todavía no se sabe cuál es su tamaño exacto. 

"Es muy profundo. Nunca hemos alcanzado el fondo de este pozo, puesto que hay poco oxígeno y ninguna ventilación", explicó Salah Babhair, director general de la autoridad local a cargo del estudio geológico y de recursos minerales, quien aseguró que el cráter tiene "millones y millones de años".

Este "pozo del infierno", que según el folclore local fue creado para servir como prisión de los demonios, está ubicado a unos 1.300 kilómetros al este de la capital Saná, cerca de la frontera con Omán, tiene 30 metros de ancho. Aunque su profundidad exacta se desconoce, se cree que está entre los 100 y 250 metros.

El "pozo del infierno" está en medio del desierto

Según reportó Daily Mail, algunos geólogos plantearon que el cráter es en realidad un pingo colapsado. ¿Qué es un pingo? Es un tipo de fenómeno geológico que consiste en una colina con forma de pequeña protuberancia en el terreno, que tiene un agujero en el medio. Entonces, cuando esta formación de hielo colapsó, se formó el cráter. 

Sin embargo, el profesor de glaciología y paleoclimatología de la Universidad de Keele, Chris Fogwill —que en 2014 había sugerido la hipótesis del pingo— declaró que en realidad el "pozo del infierno" no es un pingo colapsado, sino una característica de fundición de carga o un pozo de hundimiento causado por la erosión de piedra caliza o sales geológicas o salmueras en movimiento. "La erosión alrededor del borde sugiere que no es nuevo", justificó Fogwill. 

Qué dicen los locales sobre el "pozo del infierno"

Las leyendas que rodean el lugar son muchas. Y las pocas investigaciones que se realizaron sobre el cráter tampoco ayudan. Según relató Babhair, junto a su equipo lograron entrar al pozo, llegaron "a una profundidad de más de 50-60 metros" y notaron "cosas extrañas en el interior".

"También olimos un aroma raro. Es muy misterioso", recordó el especialista. Y es justamente ese aroma, al que califican como nauseabundo, que alimenta la idea de una prisión de demonios. Sin embargo, otra teoría asegura que los objetos cercanos al agujero son succionados por él.

Se habla de demonios y espíritus, pero nadie sabe con certeza qué hay dentro del pozo

La luz del sol casi no penetra y no se puede ver mucho desde el borde, excepto las aves que entran y salen de las profundidades. "Estos lugares requieren más estudios e investigaciones", alertó Babhair, seguramente consciente de que es necesario poner fin a las leyendas orales que se van transmitiendo de generación en generación.

Es que, a lo largo de los siglos, circularon cientos de historias sobre los “djins”, espíritus a menudo malignos que vivirían en el pozo. Según esos relatos, el cráter constituye una amenaza para la vida en la tierra. Por temor a la maldición, muchos habitantes de la región dudan en acercarse e incluso evitan hablar de él.