Hasta ahora, solo los libros de historia, las investigaciones arqueológicas y algunas películas pudieron replicar a uno de los animales que habitó la Tierra por 4,8 millones de años: el mamut lanudo. Extinto hace apenas 10.000 años, el elefante podría ahora volver a la vida. Eso es lo que quiere Colossal, una empresa que buscará "restaurar el mamut lanudo a la tundra ártica".

Quienes tienen esta idea son Ben Lamm, un emprendedor de tecnología y software, y George Church, biólogo de la Escuela de Medicina de Harvard, que esperan "avanzar rápidamente en el campo de la extinción de especies", según un comunicado de prensa de la compañía, objetivo que incluye la edición de genes.

¿Es esto posible? Hasta ahora no, pero eso no detiene a Colossal, que intentará reprogramar el ADN de elefante con características de mamut, como pelo grueso y capas de grasa, para ayudar a los animales híbridos a sobrevivir en la tundra siberiana. La investigación se centró en 60 genes que componen las características distintivas del mamut y utilizarán huevos o tejido de elefante.

Muchos mamuts se mantuvieron intactos gracias al frío

La ventaja de los mamuts respecto a otras especies extintas es que muchos se han mantenido congelados desde su desaparición, por lo que fue más fácil obtener su ADN y secuenciarlo, algo que se logró en 2015. La idea de devolverlos a la Tierra, en base a esto, ronda hace bastante entre la comunidad científica. De hecho, el Instituto Wyss de Ingeniería de Inspiración Biológica de la Universidad de Harvard tiene hace ocho años un grupo que investiga métodos para crear estos animales.

“El mamut es casi un elefante”, dice el sitio web de Colossal. La compañía comentó que el elefante asiático es el animal que más genes comparte con el mamut y que ambos coexistieron al mismo tiempo.

La resurrección de los mamuts, de ser posible, podría revitalizar los pastizales en el Ártico, hecho que podría tener "importantes propiedades para combatir el cambio climático, como el secuestro de carbono, la supresión de metano y la reflexión de la luz". Los investigadores esperan producir embriones de las criaturas en unos pocos años, según varios informes.

“Nuestro objetivo es hacer un elefante resistente al frío, pero se verá y se comportará como un mamut. No porque estemos tratando de engañar a nadie, sino porque queremos algo que sea funcionalmente equivalente al mamut, que disfrute de su tiempo a -40° C y haga todas las cosas que hacen los elefantes y mamuts, en particular derribar árboles", dijo Church a The Guardian.

Los científicos, emocionados por el intento

El proyecto de Colossal ya cuenta con 15 millones de dólares en fondos. Curiosamente, los gemelos Cameron y Tyler Winklevoss, que saltaron a la fama por demandar a Mark Zuckerberg y luego se dedicaron a las criptomonedas, invirtieron en el proyecto.

El proyecto despertó la preocupación de otros investigadores. Victoria Herridge, bióloga evolutiva del Museo de Historia Natural de Londres, le dijo a The Guardian: "Mi opinión personal es que las justificaciones dadas, la idea de que se podría realizar una geoingeniería del medio ambiente ártico utilizando un mamut conocido, no son plausibles".

La idea es crear un "elefante resistente al frío"

"La escala a la que tendrías que hacer este experimento es enorme. Se trata de cientos de miles de mamuts, que tardan cada uno 22 meses en gestarse y 30 años en madurar ", añadió.

Gareth Phoenix, profesor de ecología vegetal y del cambio global en la Universidad de Sheffield, dijo al medio: "Si bien necesitamos una multitud de enfoques diferentes para detener el cambio climático, también debemos iniciar soluciones de manera responsable para evitar consecuencias dañinas no deseadas".

"Los mamuts se proponen como una solución para ayudar a detener el deshielo del permafrost porque eliminarán árboles, pisotearán y compactarán el suelo y convertirán los paisajes en pastizales, lo que puede ayudar a mantener el suelo fresco", dijo. "Sin embargo, sabemos que en las regiones árticas boscosas que los árboles y la cobertura de musgo pueden ser fundamentales para proteger el permafrost, por lo que eliminar los árboles y pisotear el musgo sería lo último que querría hacer", concluyó.