Una fuerte ola polar en Brasil afectó al corazón cafetero del país, que sufrió un fuerte daño en los árboles y ya prevé una baja en la cosecha de hasta siete millones de sacos para el próximo año. Las temperaturas, que llegaron a niveles de congelación, también afectaron al maíz safrinha, que debió cosecharse en un 30% a fines de la semana pasada, en comparación con un 43% del 2020.

Brasil es el mayor productor de café del mundo, ya que su clima es más propicio para la producción de granos. La temporada de cosecha no fue buena para la zona, que viene de atravesar una fuerte sequía en meses anteriores y ahora deberá seguir enfrentando a la ola de frío. En este sentido, los precios del café aumentaron casi un 13% en respuesta a las heladas, un máximo que, según el catedrático de economía rural de la Universidad Federal de Alfenas, Renato Fontesno, llegaron a niveles "nunca vistos en la historia".

De acuerdo con el meteorólogo brasileño Ronaldo Coutinho, Brasil podría tener la semana que viene la temperatura más baja en 100 años, gracias a una intensa masa de aire frío que podría llevar el termómetro a menos de -14 grados. "Es mucho más fuerte que cualquiera que haya tenido. Manteniendo las proyecciones, el frío traerá daños a la agricultura ya las personas, e incluso puede hacer que el agua se congele", informó Coutinho.

La alerta no fue nada buena para los productores, que ya pueden vero los daños a la agricultura desde esta semana. "Nunca había visto algo así. Sabíamos que haría frío, estábamos monitoreando, pero las temperaturas bajaron repentinamente varios grados cuando ya era temprano en la mañana", dijo Mario Alvarenga, un productor de café con dos fincas en Minas Gerais, el estado productor más grande de Brasil.

Por su parte, Cooxupe, la cooperativa de café más grande del mundo y el mayor exportador de Brasil, dijo que sus agrónomos estaban visitando las fincas el miércoles para evaluar mejor los posibles daños. La cooperativa tiene previsto publicar un informe en los próximos días.

Ana Carolina Alves Gomes, analista de café de la federación agrícola de Minas Gerais, Faemg, dijo que también se registraron heladas en el sur de Minas Gerais y en el área de Mogiana en el estado de Sao Paulo. “Solo el tiempo dirá cuánto se perderá. Ya tuvimos una pequeña cosecha este año", dijo.

Malas expectativas y esperanzas de asistencia

Airton Gonçalves, quien cultiva 100 hectáreas de café en Patrocinio, en la región del Cerrado de Minas Gerais, calculó que tendrá que quemar unos 80.000 árboles debido a la helada. Debido a esto, adelantó a Reuters que estima que su producción en 2022 caerá a alrededor de 1.500 bolsas de las 5.500 bolsas habituales.

El corredor Thiago Cazarini, que opera en Varginha, South Minas, dijo que las estimaciones preliminares de exportadores y agrónomos apuntan a una reducción potencial de 1 a 2 millones de sacos en la cosecha del próximo año. “Para una vista más clara, se necesita el tiempo adecuado. La semana que viene será más preciso ”, dijo, citado por Agrofy News.

Sin embargo, hay pronósticos peores. La Compañía de Investigación Agrícola de Minas Gerais (Epamig) ya estima que podrían ser siete millones de sacos de café los que se pierdan de cara a la producción de 2022.

Ante esto, la ministra de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento, Tereza Cristina, dijo este viernes que se definirá una solución al daño causado a los cafetaleros por las heladas en Minas Gerais, que tuvo temperaturas de -1,2°C, la mayor helada de los últimos 20 años.

“La solución existe. Cuenten con nosotros, porque juntos encontraremos una salida a esta situación de cafetales prácticamente diezmados en el estado de Minas Gerais”, dijo Cristina en una transmisión en vivo desde la Unión Rural de Alfenas. Para poder controlar la situación, el Gobierno de Jair Bolsonaro creó una plataforma para poder monitorear las posibles heladas en Brasil. 

La safrinha también sufrió la ola polar

El café no fue el único afectado, sino que la cosecha del maíz safrinha también debió enfrentarse a las sequías, las heladas y el cambio climático que golpea a todo el continente y llegó, por ejemplo, a causar la bajante del río Paraná.

En Mina Gerais, el impacto hará que la producción se desplome un 55%, mientras que Paraná tendrá una baja del 36,7% en la productividad. Las estimaciones, realizadas por la empresa Geosys Brasil, proyectan una caída general del 17,7% o, dicho en otras palabras, de casi 16 sacos por hectárea menos.

"La cosecha de maíz de safrinha 2020/21 ha enfrentado desafíos sin precedentes, por lo que tengo un nivel más bajo de confianza en la estimación de maíz brasileño. No sabremos la producción final hasta que se coseche el último campo y sospecho que será menor que la estimación actual", adelantó Michael Cordonnier, del portal Soybean & Corn Advisor. 

El maíz safrinha en Brasil se cosechó en un 30% a fines de la semana pasada en comparación con el 43% del año pasado, según AgRural. Esto representa un avance del 10% para la semana. La cosecha de maíz recién está comenzando en Paraná y Mato Grosso do Sul debido a la alta humedad del grano resultante de la siembra tardía y las heladas recientes. Los agricultores también están preocupados por la mala calidad del grano debido a las heladas que se produjeron durante el llenado del grano.

Ola de frío en Argentina

El frío que sufre Brasil podría tener su correlato en Argentina. Aunque las temperaturas no serán tan bajas como en el país vecino, el Sistema Meteorológico Nacional (SMN) pronosticó que la semana que viene tendrá mínimos de entre 3 y 4 grados y máximos de no más de 17.

Aunque no parece ser un invierno particularmente helado, el cambio sí se hará notar, sobre todo después de una semana donde los mínimos rondaron los 15 grados, algo muy inusual para el país en estos meses.