El telescopio espacial James Webb, heredero del histórico Hubble, está a punto de ponerse en marcha, pero eso no detuvo a los científicos de la NASA, que ya le asignaron su primera misión. Aunque está programado para "viajar en el tiempo" para explorar las primeras galaxias y estrellas y los inicios del universo, sus primeras tareas serán más leves, casi como un "entrenamiento" para lo que se viene. Eso no significa que sean menos sorprendentes: el James Webb deberá investigar un exoplaneta, también calificado como una "supertierra", que arde en llamas y es lo más parecido que existe al infierno. 

El aparato de más de 10.000 millones de dólares deberá ocuparse de las condiciones de 55 Cancri e, un exoplaneta que está a 50 años luz de la Tierra. Esta "supertierra" está cubierta de lava debido a que está muy cerca de "su Sol", la estrella alrededor de la que orbita. Debido a esta corta distancia —2,5 millones de kilómetros, 1/25 de la distancia a la que está Mercurio de nuestro sol—, el planeta está en un estado de combustión permanente.

“Imagine que la Tierra estuviera mucho, mucho más cerca del Sol. Tan cerca que un año entero durara solo unas horas. Tan cerca que la gravedad encerrara a un hemisferio en un día abrasador permanente y al otro en una oscuridad interminable. Tan cerca que los mares hierven, las rocas se derriten y las nubes hacen llover lava (...) No existe nada parecido en nuestro sistema solar", explicó la NASA.

La comparación entre la Tierra y la "supertierra"

Su temperatura es suficiente para alcanzar el punto de fusión de la mayoría de las piedras y, por si esto fuera poco, se cree que el planeta, está cubierto de océanos de lava. ¿Por qué es esto? Hay diferentes hipótesis. Algunos científicos creen que la "supertierra", que tiene un día de apenas 18 horas, tiene una atmósfera espesa que mueve el calor de un lado a otro. Por otro lado, hay quienes consideran que hay momentos en los que "llueve lava". 

Una vez que esté listo —entró en la "recta final" de puesta en marcha de sus instrumentos—, el James Webb zanjará las dudas gracias a su instrumento infrarrojo cercano NIRCam y su instrumento infrarrojo medio MIRI. Se espera que el Telescopio Espacial James Webb, capaz de detectar la presencia de una atmósfera, esté listo para la misión en tan “solo unas semanas”. Asimismo, se busca que las primeras observaciones de este exoplaneta se lleven a cabo a lo largo del verano.

El James Webb busca comprender el universo

No es el único exoplaneta que el telescopio investigará, sino que también pondrá el foco en LHS 3844 b, un exoplaneta diametralmente diferente a la "supertierra" similar a un infierno bíblico. Este, en cambio orbita una estrella pequeña y "fría".

Además, las observaciones del Spitzer, un telescopio espacial que ya fue desconectado tras 17 años de actividad, mostraron que no hay una atmósfera sustancial presente. Por eso, el James Webb deberá estudiar su superficie con espectroscopía para comprender mejor sus condiciones , totalmente opuestas a 55 Cancri e.

Todo esto tiene como objetivo comprender la diversidad geológica de estos objetos astronómicos situados a 50 años luz.