Más de 5,2 millones de estadounidenses pidieron seguro de desempleo en la última semana, como consecuencia de los efectos económicos de la pandemia del coronavirus, informó el Departamento de Trabajo.

"En la semana terminada el 11 de abril, la cifra de solicitudes iniciales adaptada a la época del año fue de 5.245.000, una disminución de 1.370.000 respecto del nivel revisado de la semana previa", indicó la cartera en su informe semanal.

Con estos nuevos datos, asciende a 22 millones el número total de personas sin empleo, un nivel nunca visto desde la Gran Depresión de 1929, según reflejó el sitio web Sputnik. En total, aproximadamente 12 millones de personas reciben actualmente cheques por desempleo, casi igualando el punto máximo alcanzado en enero del 2010, poco después de que terminara de manera oficial el periodo de la Gran Recesión derivada de la crisis financiera de 2008. Las cifras más altas de desempleo para la semana que terminó el 28 de marzo se registraron en Rhode Island (11,9%), Pennsylvania (9,8%) y Washington (9,3%).

Algunos economistas pronostican que el desempleo podría incluso alcanzar el 20% en abril, lo que representaría la mayor tasa desde la Gran Depresión. En comparación, el desempleo a nivel nacional nunca rebasó el 10% durante la Gran Recesión.

Sondeo

Sin embargo, el miedo a enfermarse de COVID-19 excede las preocupaciones en EEUU sobre el impacto de la pandemia en la economía, y más específicamente en el futuro financiero de los estadounidenses, según un sondeo de la consultora Gallup.

"A medida que el país sufre un cierre sin precedentes de la vida pública para frenar la propagación del nuevo coronavirus, más estadounidenses están preocupados por contraer la enfermedad (57%) que por experimentar graves problemas financieros por la interrupción causada por ella (48%)", según un comunicado de prensa que explica la encuesta.

El patrón de mayor preocupación por padecer COVID-19 que enfrentar dificultades financieras se ve en muchos subgrupos sociales, aunque con variaciones. Por ejemplo, las mujeres, los adultos de 18 a 34 años y los residentes de la ciudad son más propensos a decir que están preocupados que hombres, adultos mayores y residentes rurales y suburbanos,.

Además, los adultos de bajos ingresos (61%) tienen más probabilidades que los adultos de ingresos medios (52%) y de ingresos más altos (42%) de decir que están preocupados por experimentar dificultades financieras; también están más preocupados por contraer la enfermedad.

Sin embargo, no hay diferencias significativas entre blancos y no blancos o por nivel educativo, según Gallup.