Washington se tomaría un tiempo para levantar la prohibición de las importaciones brasileñas de carne fresca, ya que el gobierno de EE.UU. sigue frustrado con la decisión de Brasil de mantener las cuotas para las importaciones libres de impuestos de etanol estadounidense, según revelaron dos autoridades brasileñas con conocimiento directo del tema al medio brasileño BrasilAgro.

El fracaso en las conversaciones para reanudar las exportaciones de carne fresca a los EE.UU, se produjo el año pasado, cuando los funcionarios brasileños rompieron la promesa que el presidente Jair Bolsonaro hizo personalmente a su colega Donald Trump en un viaje a Washington, dijeron las autoridades.

Bolsonaro prometió que el etanol estadounidense entraría libre de impuestos en Brasil, pero luego dió marcha atrás ante la presión de los productores locales de combustible.

La decisión fue transmitida al secretario de Agricultura de los Estados Unidos, Sonny Perdue, por la ministra de Agricultura de Brasil, Tereza Cristina Dias, en una conversación telefónica en agosto, días antes de que se renovara la cuota. Argumentó que la eliminación completa de las tarifas de etanol irritaría al banco ruralista, justo cuando Bolsonaro necesitaba votos para aprobar la reforma de las pensiones.

Perdue argumentó que esto no era lo que los dos presidentes habían acordado, y agregaron que respondió que mantendría la prohibición de la carne fresca brasileña como represalia.

Brasil finalmente aumentó su cuota de etanol que puede ingresar al país sin pagar aranceles a 750 millones de litros. Las importaciones más allá de este nivel están gravadas con un 20 por ciento.