El presidente de China, Xi Jinping, promulgó la ley de seguridad nacional para Hong Kong que entra en vigor a partir de hoy, y que fue cuestionada por distintos gobiernos occidentales, entre ellos los Estados Unidos y la Unión Europea.

"'La ley de protección de la seguridad nacional de la región administrativa especial de Hong Kong de la República Popular de China fue aprobada el 30 de junio de 2020 en la vigésima sesión del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional de China, se publica ahora y entrará en vigencia desde el momento de su publicación", dice el decreto publicado por la agencia de noticias Xinhua. 

Por su parte, la jefa de la administración de Hong Kong, Carrie Lam, afirmó que la nueva ley sobre la seguridad nacional no influirá en los derechos fundamentales de sus ciudadanos. Lo declaró al hablar en la apertura de una sesión telemática del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

"La legislación sobre la conservación de la seguridad nacional es muy necesaria ahora. Desde el pasado junio Hong Kong sufre una escalada de la violencia que se alimenta de fuerzas externas" algo que requiere "medidas decisivas", declaró la funcionaria.

Subrayó que la ley aprobada "está dirigida contra un pequeño grupo de personas que violaron la ley, mientras serán protegidos la vida y la propiedad privada, los derechos y libertades básicos de la inmensa mayoría de los hongkoneses".

La legislación, continuó, también "impedirá el derrocamiento de las autoridades, las actividades terroristas e injerencia de las fuerzas externas para socavar la seguridad" de la región autónoma especial.

Sin embargo, la nueva ley se aplicará en casos excepcionales, no influirá en el sistema judicial independiente, los derechos y libertades legales, incluido el derecho de la libertad de reunión y expresión, aseguró.

El pasado 28 de mayo, el Legislativo chino dio luz verde a su Comité Permanente para desarrollar e incluir en la legislación de Hong Kong la ley de seguridad nacional, que penaliza los actos de subversión, terrorismo, secesión, conspiración con influencia extranjera y otros que amenacen la seguridad del territorio.

El proyecto de ley provocó críticas de las fuerzas antigubernamentales de Hong Kong y de gobiernos occidentales que vieron en ese documento el deseo de Beijing de fortalecer el control sobre esa región autónoma.

China rechazó cualquier crítica al respecto y declaró que todos los temas relativos a Hong Kong son un asunto interno.