Yoshihide Suga, nuevo jefe del Partido Liberal Demócrata (PLD), que gobierna en Japón, fue elegido primer ministro por el Parlamento, en sustitución de Shinzo Abe, que dimitió por razones de salud y tras marcar un récord de permanencia en el poder.

Dos días después de ser elegido para liderar al PLD, Suga obtuvo 314 votos a favor sobre 462 sufragios válidos en la cámara baja del Parlamento, donde el PLD y su aliado de coalición, el partido Komeito, cuentan con una cómoda mayoría.

Poco después, la Cámara alta del Parlamento aprobó también la elección de Suga, de 71 años, que era secretario general y vocero del Gobierno desde la vuelta al poder de Abe a finales de 2012.

El futuro Gobierno deberá lidiar con el coronavirus, la recesión económica, la delicada cuestión de si se celebran o no los Juegos Olímpicos de Tokio -aplazados a 2021- y las repercusiones de las tensiones internacionales, sobre todo entre Washington y Beijing.

Suga está visto como un líder más pragmático que dogmático.

Los observadores esperan que continúe con la política económica de Abe, caracterizada por una política monetaria ultraflexible y estímulos fiscales masivos, además de la aceleración de reformas estructurales.

Algunos responsables del PLD se mostraron favorables de anticipar las elecciones con el fin de consolidar la legitimidad de Suga y prolongar la duración de su mandato más allá del plazo inicialmente previsto para Abe, en otoño de 2021.