Bolivia enfrenta escasez de combustibles y crecen las protestas contra Rodrigo Paz
Las filas para cargar nafta y gasoil ya superan varios kilómetros en La Paz. Conductores pasan días esperando mientras continúan los bloqueos que exigen la renuncia del presidente.
La crisis de combustibles en Bolivia alcanzó un nuevo nivel de tensión. La escasez de nafta y gasoil provocó filas de varios kilómetros en La Paz y otras ciudades del país, donde miles de conductores permanecen durante días a la espera de abastecerse mientras se profundizan los bloqueos de rutas impulsados por sectores que reclaman la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La situación afecta especialmente a la capital boliviana y a la ciudad vecina de El Alto, donde las estaciones de servicio se convirtieron en puntos de concentración de largas columnas de vehículos, colectivos y camiones que paralizan avenidas enteras y generan importantes trastornos en la circulación.
Conductores pasan días enteros para conseguir combustible
La falta de combustibles obligó a cientos de choferes a permanecer durante jornadas completas dentro de sus vehículos. Muchos improvisaron carpas, cocinas y fogones en las rutas mientras esperan la llegada de camiones cisterna. En algunos casos, la espera supera los cuatro días.
"Estamos cansados. El Gobierno no da respuestas y nadie informa cuándo llegará el combustible", expresó uno de los conductores afectados a la agencia EFE mientras permanecía junto a una fogata encendida sobre la autopista que conecta La Paz con El Alto.
La incertidumbre domina el panorama. Los automovilistas siguen minuto a minuto las noticias sobre posibles desbloqueos que permitan el ingreso de combustible a las principales ciudades del país.
La autopista La Paz-El Alto se convirtió en un punto crítico
Uno de los focos más complejos se encuentra en la autopista que une La Paz y El Alto, una de las arterias más importantes de Bolivia.
Allí se acumulan más de tres kilómetros de vehículos detenidos, mientras grupos de transportistas realizaron cortes de tránsito y quemaron neumáticos para reclamar una solución inmediata.
La ruta enfrenta una doble presión: por un lado, los conductores que exigen combustible para trabajar; por otro, los manifestantes que sostienen los bloqueos contra el Gobierno.
La combinación de ambos factores profundizó el colapso logístico y dificulta el traslado de cisternas hacia los centros urbanos.
Seis semanas de bloqueos y una crisis que se agrava
El desabastecimiento ocurre en medio de una creciente conflictividad política.
Desde hace seis semanas, organizaciones sindicales, campesinas y sectores agrupados en la Central Obrera Boliviana (COB) mantienen protestas y cortes de rutas en distintas regiones del país para exigir la salida del presidente Rodrigo Paz.
Los bloqueos afectan la distribución de bienes esenciales y complican el abastecimiento de combustibles, alimentos y productos de primera necesidad.
El Gobierno intenta negociar con los sectores movilizados, aunque hasta el momento no logró destrabar el conflicto.
Crece el malestar social en Bolivia
La escasez de combustibles impacta directamente sobre el transporte público, la actividad comercial y los servicios esenciales.
Conductores de transporte escolar, taxistas, camioneros y trabajadores independientes figuran entre los sectores más afectados, ya que dependen del combustible para generar ingresos.
El creciente malestar social se refleja en las protestas espontáneas que surgen alrededor de las estaciones de servicio y en las críticas hacia la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), encargada del abastecimiento energético.
Mientras continúan los bloqueos y no aparecen soluciones inmediatas, Bolivia atraviesa una de las crisis de suministro más graves de los últimos años, con un escenario de incertidumbre que amenaza con profundizar la conflictividad política y económica del país.

