Cómo será la elección del próximo secretario general de la ONU
El Consejo de Seguridad define la lista con poder de veto y la Asamblea General ratifica. Crecen las demandas por transparencia.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) entró en una etapa clave para definir al sucesor de António Guterres. El proceso combina audiencias públicas con negociaciones reservadas, pero deja al Consejo de Seguridad como actor decisivo, en un contexto de reclamos por mayor transparencia y equilibrio geográfico.
Por segunda vez en su historia, la ONU abrió instancias públicas en las que los candidatos exponen propuestas y responden preguntas de los 193 Estados miembros y de organizaciones de la sociedad civil. El objetivo es darle visibilidad a un mecanismo que durante décadas dependió casi exclusivamente de acuerdos entre potencias.
Además, el Consejo de Seguridad iniciará consultas privadas para construir acuerdos y evitar vetos. El proceso puede extenderse durante semanas o meses. Una vez alcanzado el consenso, la Asamblea General formalizará la designación.
Cómo funciona la elección en la ONU
El secretario general ocupa uno de los cargos más influyentes del sistema internacional. Sin embargo, su designación no funciona como un concurso abierto tradicional. La Asamblea General vota la nominación, pero el Consejo de Seguridad filtra a los candidatos.
El Consejo lo integran 15 miembros, cinco con poder de veto: Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia. Si alguno de ellos rechaza a un postulante, queda fuera de la carrera. En la práctica, solo avanzan quienes logran consenso entre esas potencias.
Este esquema explica el peso de la geopolítica en la elección. Aunque las audiencias públicas ganan espacio, las decisiones centrales se toman en reuniones privadas entre embajadores.
No existen requisitos formales estrictos sobre nacionalidad, género o trayectoria. Aun así, opera una regla no escrita de rotación regional. América Latina solo ocupó el cargo una vez, con el peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991).
El proceso incluye la presentación de candidaturas, audiencias públicas y deliberación en el Consejo de Seguridad. Luego, la Asamblea General formaliza la designación. El anuncio suele hacerse meses antes del final del mandato para garantizar la transición. El nuevo secretario general asumirá el 1° de enero de 2027.
Los principales candidatos
Michelle Bachelet (Chile)
La expresidenta chilena suma experiencia ejecutiva y trayectoria internacional. Dirigió ONU Mujeres y fue Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Su informe sobre la situación de los uigures generó tensiones con China. México y Brasil respaldan su candidatura, aunque Chile retiró su apoyo.
Rafael Grossi (Argentina)
El diplomático argentino lidera el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) desde 2019. Tuvo un rol central en crisis como el programa nuclear iraní y la situación en la central de Zaporizhzhia. Promueve una agenda centrada en la seguridad global y el rol histórico de la ONU para evitar conflictos.
Rebeca Grynspan (Costa Rica)
La economista y exvicepresidenta dirige la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo). Participó en negociaciones clave como la Iniciativa del Mar Negro entre Rusia y Ucrania. Su perfil técnico y su experiencia multilateral la posicionan como candidata de consenso.
Macky Sall (Senegal)
El expresidente senegalés se presenta como la opción africana. Vincula la paz global con la reducción de la pobreza y la acción climática. Recibió respaldo de la Unión Africana, aunque enfrenta cuestionamientos por su gestión interna.

