Eclipsemanía: cómo se vivió el fenómeno astronómico en España
La sombra de la Luna recorrió el norte de la Península y llegó hasta Baleares. El eclipse provocó una movilización masiva y complicaciones en las rutas.
España pasó este miércoles de la expectativa al silencio y del silencio al asombro cuando la sombra de la Luna comenzó a recorrer la Península durante el eclipse solar total, un fenómeno que durante apenas unos minutos convirtió el cielo del norte del país en el escenario de una oscuridad inesperada.
La umbra, la parte más oscura de la sombra lunar, entró por Galicia y Asturias y avanzó hacia el este hasta alcanzar las islas Baleares, donde el fenómeno terminó en Formentera antes de perderse sobre el Mediterráneo.
La franja de totalidad, que llegó a alcanzar 294 kilómetros de ancho, atravesó buena parte del norte español después de haber comenzado su recorrido sobre Alaska y de haber pasado por el extremo norte de Rusia, Groenlandia e Islandia.
En los distintos puntos de observación, la escena se repitió con pequeñas variaciones: familias, fotógrafos, turistas y aficionados a la astronomía esperaron durante horas bajo un calor intenso para conseguir unos pocos segundos de oscuridad.
En algunos lugares hubo aplausos, gritos y abrazos cuando la Luna terminó de cubrir el Sol; en otros, las nubes obligaron a mirar un cielo que apenas dejaba entrever el fenómeno.
My first total solar eclipse, on my birthday.
— Nahel Belgherze (@WxNB_) August 12, 2026
Couldn't have asked for a better gift.
An absolutely unbelievable moment. pic.twitter.com/ufuOFJmBxE
La eclipsemanía colapsó las rutas de Madrid
En Madrid, la llegada del eclipse convirtió varios accesos a la ciudad y a la sierra en largas filas de vehículos. La A-1, la A-2, la M-40, la M-45, la M-50 y la M-607 registraron tráfico lento y congestiones, mientras miles de personas intentaban llegar a los puntos desde los que esperaban observar la totalidad.
La magnitud del desplazamiento obligó a la Dirección General de Tráfico (DGT) a reforzar la vigilancia y, desde las 18.30, a cortar la M-601 y la M-604, en los accesos a Navacerrada y Rascafría, ante la cantidad de vehículos que se dirigían hacia esas zonas. El operativo había sido previsto especialmente para el regreso, cuando se esperaba que buena parte de los espectadores emprendiera al mismo tiempo el camino de vuelta.
En el Parque Juan Carlos I, cientos de madrileños habían elegido instalarse con tiempo para evitar los desplazamientos de último momento. Familias enteras llegaron con comida, sillas y dispositivos para observar el Sol, mientras los niños seguían cómo la Luna avanzaba lentamente sobre el disco solar.
La familia Rodrigo había preparado la jornada desde hacía una semana. La abuela y la madre de Candela organizaron un picnic, mientras que para Siro, el más pequeño, construyeron un instrumento reflector que le permitía observar el Sol de manera indirecta. A medida que avanzaba el eclipse, las gafas especiales pasaban de mano en mano y las preguntas de los chicos acompañaban el cambio de luz sobre el parque.
There it is from our team in Spain. https://t.co/qhXx33qGot pic.twitter.com/ARzb4fdRVa
— NSF - NASASpaceflight.com (@NASASpaceflight) August 12, 2026
Del Atlántico a las montañas, todos esperaron la totalidad
En Cedeira, en A Coruña, cientos de personas se apretaron junto a los acantilados mientras el Sol perdía progresivamente su forma. Los autobuses lanzadera iban y venían desde el festival Jazz de Ría y llevaban nuevos espectadores hacia la ladera desde donde estaba previsto contemplar la totalidad a las 20.27, durante 1 minuto y 43 segundos.
Más al sur, en Caión, las expectativas chocaron con un cielo cubierto de nubes. "No se ve nada", repetían algunos vecinos mientras intentaban encontrar el Sol detrás de la capa gris que había dominado la tarde.
En Castrillo de la Reina, Burgos, la totalidad llegó acompañada por las campanas del pueblo. Desde la muela, el punto más alto de la localidad, cientos de personas observaron cómo la oscuridad avanzaba sobre el paisaje y las luces de Salas de los Infantes comenzaban a destacarse en el horizonte.
Cuando llegó la totalidad, a las 20.28.46, el murmullo de la multitud se transformó en un rugido que terminó entre gritos y abrazos. Durante el minuto y 44 segundos que duró la oscuridad total, el pueblo de apenas 121 habitantes quedó convertido en un improvisado punto de encuentro para visitantes llegados desde distintos lugares de España.
HA SIDO BRUTAL %uD83C%uDF1E%uD83C%uDF15%uD83C%uDF0F Que maravilla de eclipse pic.twitter.com/HV3utLf0Wb
— AstroAventura (@AstroAventura) August 12, 2026
Un espectáculo que también tuvo una cara científica
Mientras miles de personas buscaban la mejor fotografía del eclipse, los científicos aprovecharon esos mismos minutos de oscuridad para estudiar una de las partes más difíciles de observar del Sol: su corona.
En el Observatorio Astrofísico de Javalambre, en Teruel, un equipo de investigadores italianos puso a prueba un prototipo que hasta ese momento solo había sido ensayado en laboratorio. La astrofísica Chiara Casini y sus nueve compañeros necesitaban que la Luna bloqueara el brillo del Sol para poder captar la tenue luz de la corona solar.
La investigación busca ampliar el conocimiento sobre la atmósfera del Sol y sobre fenómenos que todavía resultan difíciles de anticipar, como las eyecciones de masa coronal, grandes expulsiones de plasma y campos magnéticos que pueden desplazarse hacia el espacio y llegar a afectar infraestructuras eléctricas en la Tierra.
En Yebes, Guadalajara, la jornada científica se mezcló con la celebración. El Observatorio reunió a autoridades, investigadores y medios para seguir el fenómeno, mientras el director del centro, Pablo de Vicente, reconocía el alivio después de más de un año de preparativos y destacaba el trabajo del equipo que había organizado el dispositivo.


