Trump amenaza con cobrar un arancel del 25% a productos de Brasil y Lula apunta a los Bolsonaro
Washington acusa a Brasil de prácticas comerciales desleales. Lula vinculó la medida con los hijos de Jair Bolsonaro.
El Gobierno de Estados Unidos propuso imponer un arancel del 25% a una serie de productos brasileños tras concluir una investigación que detectó supuestas prácticas comerciales desleales por parte de Brasil. La medida, impulsada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), podría entrar en vigor el próximo 15 de julio si ambas partes no alcanzan un acuerdo.
La decisión excluye una amplia lista de exportaciones clave para Brasil, entre ellas café, carne vacuna, jugo de naranja, celulosa, algunas frutas y componentes para aeronaves civiles.
Según el informe de la USTR, Brasil mantiene políticas consideradas "irrazonables" en áreas como comercio digital, servicios de pago electrónico, protección de la propiedad intelectual, acceso al mercado del etanol, lucha contra la corrupción y control de la deforestación ilegal.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, sostuvo que la administración de Donald Trump mantuvo reuniones con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su equipo, pero reconoció que persisten diferencias importantes.
"Seguimos teniendo diferencias sustanciales a la hora de resolver ciertas cuestiones", afirmó el funcionario, quien anticipó que continuarán las negociaciones antes de la fecha límite fijada para julio.
Lula vinculó la medida con los hijos de Bolsonaro
La respuesta política más fuerte llegó desde Brasil. Lula acusó a los hijos del expresidente Jair Bolsonaro de actuar contra los intereses del país y sugirió que tuvieron influencia en la decisión estadounidense.
"Estos hijos de Bolsonaro logran ser peores que él y, de hecho, son traidores a la nación. Fueron a pedirle a un país extranjero que interfiriera en las decisiones brasileñas", afirmó durante un acto en la ciudad de Catalão.
Las declaraciones surgieron pocos días después de que el senador Flávio Bolsonaro visitara la Casa Blanca y difundiera una fotografía junto a Donald Trump.
Lula también recordó que Brasil mantiene déficit comercial con Estados Unidos y cuestionó la lógica de los nuevos gravámenes.
"Si no quieren comprarme, puedo venderle a otro", afirmó el mandatario, al destacar que China acaba de habilitar el ingreso de carne brasileña tras reconocer al país como libre de fiebre aftosa.
Flávio Bolsonaro negó haber pedido sanciones
El senador Flávio Bolsonaro rechazó las acusaciones y aseguró que en sus encuentros con Trump, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio solicitó expresamente que no aplicaran nuevos aranceles.
"Les pedí directamente que no impusieran aranceles a las empresas brasileñas", sostuvo en declaraciones radiales.
Sin embargo, admitió que la medida responde a la falta de confianza de Washington en la administración de Lula y consideró que se trata de una represalia política, aunque aclaró que los aranceles "no son la solución".
El sistema Pix quedó en el centro de la disputa
Uno de los puntos más sensibles del informe estadounidense apunta al sistema de pagos instantáneos Pix, una herramienta desarrollada por el Banco Central de Brasil que revolucionó las transacciones digitales en el país.
La USTR sostiene que Brasil favorece a Pix en detrimento de empresas estadounidenses que compiten en el mercado de pagos electrónicos.
El cuestionamiento toca un punto sensible para Lula, quien convirtió a Pix en una bandera de soberanía tecnológica y financiera durante su gestión.
Desde el Ministerio de Hacienda brasileño rechazaron la acusación y aseguraron que la investigación estadounidense responde más a motivaciones políticas que a criterios técnicos.
Empresarios y analistas minimizan el impacto
Pese a la tensión diplomática, el mercado reaccionó con cautela. Analistas internacionales remarcaron que la extensa lista de excepciones reduce significativamente el efecto económico de la medida.
En la misma línea, la Cámara Americana de Comercio (Amcham) y la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp) señalaron que todavía existe margen para alcanzar un acuerdo mediante el diálogo antes de la fecha límite de julio.
La propuesta llega en un momento políticamente sensible para Brasil, donde Lula busca la reelección, y amenaza con reactivar las tensiones comerciales entre las dos mayores economías del continente.

