Francia abandona Windows para recortar su dependencia tecnológica de EEUU
La administración pública comenzará a reemplazar software de Microsoft por alternativas abiertas en un plan para recuperar control sobre datos e infraestructura.
Francia empezó a dar un paso concreto para reducir su dependencia tecnológica de Estados Unidos: el Gobierno avanzará con el reemplazo de computadoras que usan Windows por sistemas Linux dentro de la administración pública.
Linux es un sistema operativo de código abierto, gratuito y adaptable. Esa combinación lo convierte en una alternativa clave para gobiernos que buscan autonomía tecnológica.
La decisión arranca en la Dirección Interministerial de lo Digital (DINUM), el organismo que define la estrategia tecnológica estatal. No hay fechas cerradas, pero el proceso ya está en marcha y forma parte de una política más amplia.
El objetivo del Estado francés es ganar control sobre los datos y la infraestructura. "No podemos seguir dependiendo de soluciones cuyos términos no controlamos", planteó el ministro de Función Pública, David Amiel.
El cambio no recae solo en el software. Francia también dejó de usar Microsoft Teams en el sector público y lo reemplazó por Visio, una herramienta local basada en tecnología abierta. Además, prevé migrar su plataforma de datos de salud a una solución europea antes de fin de año.
Europa acelera el debate por la dependencia tecnológica
El giro francés responde a una preocupación que el resto de la Unión Europea también comparte. La UE busca reducir lo máximo posible la presencia de tecnológicas estadounidenses en infraestructura crítica.
Hoy, más del 80% de los servicios digitales y sistemas utilizados en Europa dependen de proveedores externos al bloque.
En ese marco, el Parlamento Europeo pidió identificar sectores donde se pueda recortar esa dependencia. La iniciativa no es vinculante, pero marca una hoja de ruta.
El factor geopolítico
Los ataques en Oriente Medio aceleraron esta discusión. Las tensiones políticas y el uso de sanciones por parte de Estados Unidos expusieron un riesgo concreto: quedar fuera del sistema tecnológico global.
Casos recientes mostraron que personas sancionadas pueden perder acceso a servicios financieros, plataformas digitales y herramientas básicas para operar. Ese escenario llevó a varios gobiernos europeos a repensar su estrategia tecnológica.
Soberanía digital, eje de política pública
La llamada soberanía digital pasó de concepto a política de Estado. El objetivo es que los datos y sistemas clave queden bajo control local o europeo.
Francia es uno de los países más activos en esa agenda. El plan incluye migrar sistemas, desarrollar herramientas propias y exigir a cada ministerio una reducción de dependencias externas.
La transición no será inmediata. Migrar desde Windows implica rehacer sistemas internos, adaptar aplicaciones y capacitar personal.
También hay un desafío tecnológico: muchas alternativas europeas todavía no igualan la escala o integración de las grandes plataformas de EEUU.

