Investigadores australianos logran producir fertilizantes sin emisiones de carbono
Científicos de la UNSW crearon un proceso que transforma residuos y dióxido de carbono en urea sin usar combustibles fósiles.
Un equipo de científicos en Australia desarrolló un proceso innovador que permite convertir residuos con altas emisiones en fertilizantes sin emisiones de carbono, un avance que podría transformar una de las industrias más contaminantes del mundo.
La investigación fue liderada por especialistas de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), quienes diseñaron un método que utiliza electricidad renovable para generar una reacción electroquímica capaz de combinar dióxido de carbono con contaminantes nitrogenados y producir urea de manera más limpia.
Cómo funciona el nuevo proceso
El sistema desarrollado evita los métodos tradicionales de producción de urea, que dependen de gas natural o carbón y requieren altas temperaturas y presiones, con un elevado costo ambiental.
En lugar de ello, los investigadores lograron combinar directamente el dióxido de carbono residual con compuestos como el nitrato y el nitrito, contaminantes frecuentes en cursos de agua vinculados a la actividad agrícola e industrial. El resultado es la formación de urea sin necesidad de recurrir al amoníaco como intermediario.
"La urea es el fertilizante utilizado para alimentar los cultivos de más de la mitad de la población mundial. Sin embargo, actualmente se fabrica a partir de gas natural o carbón. Es una tecnología que requiere un uso intensivo de combustibles fósiles, alta temperatura y alta presión, y genera enormes emisiones", explicó el profesor asociado Rahman Daiyan, uno de los responsables del estudio.
El científico destacó que la meta es avanzar hacia una "urea sin carbono", producida mediante energías renovables y aprovechando residuos que de otro modo seguirían contribuyendo al calentamiento global.
Un catalizador clave en el avance
El estudio, publicado en la revista científica Nature Communications, detalla el desarrollo de un catalizador de cobre-cobalto diseñado a escala atómica, que permitió mejorar significativamente la eficiencia del proceso.
Según los investigadores, este catalizador demostró una fuerte sinergia en la unión controlada de carbono y nitrógeno, aumentando la producción de urea en comparación con sistemas existentes.
Impacto potencial para la agricultura
El avance resulta especialmente relevante para Australia, uno de los principales exportadores agrícolas del mundo. En 2024, el país importó 3,8 millones de toneladas de urea debido a la limitada producción local.
La nueva tecnología no solo podría reducir la dependencia de importaciones, sino también disminuir el impacto ambiental de la industria de fertilizantes, que hoy representa una fuente significativa de emisiones globales.
Además, el proceso apunta a reutilizar emisiones inevitables de sectores como las fábricas de cemento y los residuos agrícolas, transformando un problema ambiental en un insumo clave para la producción de alimentos.
Una alternativa frente al cambio climático
En un contexto global marcado por la necesidad de reducir emisiones y avanzar hacia modelos productivos más sostenibles, el desarrollo de fertilizantes sin carbono aparece como una posible solución de alto impacto.
Si la tecnología logra escalarse industrialmente, podría contribuir tanto a la seguridad alimentaria como a la lucha contra el cambio climático, reduciendo la huella de carbono de una actividad esencial para la economía mundial.

