Irán reabre Ormuz y alivia el pulso del comercio global
Teherán habilitó el paso comercial por el estrecho durante la tregua entre Israel y Líbano. Por allí circula cerca del 20% del petróleo mundial y su bloqueo generó la mayor disrupción de oferta de la historia.
Irán declaró este viernes que el estrecho de Ormuz quedó "completamente abierto" al tráfico comercial durante el alto el fuego entre Israel y Líbano. La decisión impacta de forma directa sobre el comercio global, en especial en el flujo de energía, después de semanas en las que el paso estuvo prácticamente cerrado y provocó la mayor disrupción de oferta de petróleo de la historia.
El anuncio lo hizo el canciller iraní, Seyed Abbas Araghchi, quien afirmó que "el paso para todos los buques comerciales a través del estrecho de Ormuz se declara completamente abierto durante el período restante del alto el fuego". La reapertura, sin embargo, no es plena: las embarcaciones deberán seguir una "ruta coordinada" definida por las autoridades marítimas iraníes y solo se permitirá el tránsito de buques no militares con autorización.
Un cuello de botella clave para la energía
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con los mercados globales y constituye uno de los puntos más sensibles del comercio internacional. Antes del conflicto, por esa vía transitaba cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo.
Su cierre casi total durante las tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel redujo el tránsito a apenas unos pocos barcos por día. La interrupción de esa ruta, por la que circula cerca del 20% del crudo global, generó la mayor disrupción de suministro de petróleo de la historia.
La reapertura inmediata se reflejó en los mercados: el precio del crudo cayó más de un 10% en una sola jornada y perforó los USD 90 por barril. El movimiento expone hasta qué punto el comercio energético global depende de ese corredor marítimo.
Tregua parcial y control sobre el tránsito
La habilitación del paso se enmarca en el alto el fuego de diez días acordado entre Israel y Líbano, que comenzó el jueves por la tarde. El conflicto en territorio libanés, donde actúa Hezbollah -aliado de Irán-, había trabado las negociaciones entre Washington y Teherán.
Aunque Irán anunció la apertura, mantiene condiciones operativas sobre la circulación. Las autoridades no aclararon si impondrán peajes o tarifas para el tránsito, un punto que introduce incertidumbre sobre los costos logísticos.
Un funcionario militar iraní señaló que el paso estará permitido únicamente para buques comerciales y bajo supervisión de la Guardia Revolucionaria. Esa restricción confirma que el control sobre el estrecho sigue en manos de Teherán, aun en el contexto de distensión.
Presión cruzada con Estados Unidos
El presidente de EEUU, Donald Trump, celebró la apertura del estrecho pero sostuvo que el bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes continuará "en plena vigencia" hasta alcanzar un acuerdo más amplio.
El propio Trump afirmó que Irán se comprometió a no volver a cerrar Ormuz, al que calificó como un paso que "no será usado como arma contra el mundo".
Y sostuvo que EEUU obtendría todo el "polvo nuclear", en alusión al uranio altamente enriquecido iraní que, según dijo, fue destruido en bombardeos estadounidenses. Sin embargo, el medio estatal iraní Mizan desmintió que exista una negociación para transferir ese material a Estados Unidos y negó cualquier acuerdo en ese sentido.
Aparentemente, las conversaciones entre ambas partes, que incluyeron reuniones en Pakistán entre el vicepresidente JD Vance y autoridades iraníes, no lograron hasta ahora un acuerdo definitivo.
El tránsito vuelve, aunque bajo vigilancia y con reglas aún en discusión.

