Israel lanzó una cacería tecnológica contra miles de atacantes del 7 de octubre
Una fuerza de inteligencia cruza videos, escuchas y reconocimiento facial para ubicar a quienes Israel acusa de participar del ataque de Hamas.
Israel creó una lista de miles de palestinos a los que acusa de haber participado o planificado el ataque del 7 de octubre de 2023 y trabaja para matar o arrestar a cada uno de ellos. La campaña, revelada por The Wall Street Journal y citada por medios israelíes, combina inteligencia humana, videos publicados por los propios atacantes, escuchas telefónicas y tecnología de reconocimiento facial.
El operativo comenzó después del ataque de Hamas contra el sur de Israel, que dejó unos 1.200 muertos y 251 rehenes, en su mayoría civiles. La lista incluye a gazatíes identificados por Israel como personas que cruzaron la frontera ese día y a líderes de Hamas acusados de haber organizado la masacre.
La lista que empezó con los videos del horror
Una de las primeras imágenes que circularon después del ataque mostró el secuestro de Noa Argamani, una joven israelí capturada en un festival de música en el desierto. En el video, Argamani aparecía sobre una moto, entre dos secuestradores, mientras gritaba: "No me maten". Cerca de ella, su novio permanecía retenido por hombres de Gaza.
Argamani pasó 245 días cautiva en Gaza hasta que fue liberada en una operación de rescate. Recién después de esa liberación, según el reporte de WSJ, los servicios de inteligencia israelíes identificaron a dos hombres que aparecían en el video mientras retenían a su novio. Ambos fueron asesinados luego en ataques aéreos separados.
Los hombres fueron tachados de una lista de miles de nombres que maneja una fuerza especial israelí creada con una misión precisa: matar o capturar a todos los que planificaron o participaron del ataque del 7 de octubre.
NILI, una fuerza para una sola misión
Según los reportes citados por medios israelíes, el grupo se llama NILI, sigla de la frase hebrea "Netzach Yisrael Lo Yeshaker", traducida como "El Eterno de Israel no miente". La unidad trabaja sobre una base de datos que cruza archivos visuales, comunicaciones interceptadas e información de inteligencia.
Funcionarios actuales y anteriores dijeron al WSJ que los nombres se incorporan cuando existen al menos dos pruebas que ubican a una persona en el lugar de alguno de los ataques. Según ese reporte, la lógica de la campaña no deja afuera a nadie por su bajo rango: ningún participante del ataque resulta demasiado insignificante para ser incorporado a la lista.
La campaña no distingue solo jerarquías. Israel apunta tanto a comandantes de Hamas y de la Yihad Islámica como a personas sin afiliación formal a grupos armados que habrían participado por cuenta propia en la incursión sobre territorio israelí.
Reconocimiento facial, escuchas y archivos abiertos
El corazón del operativo está en la reconstrucción digital del ataque. Los agentes israelíes analizaron videos y fotografías publicadas en internet por los propios milicianos durante y después del 7 de octubre. Ese material fue cruzado con software de reconocimiento facial y con comunicaciones telefónicas interceptadas de personas que atravesaron la frontera hacia Israel.
El resultado fue una base de datos de miles de nombres. Según el reporte, cientos ya fueron eliminados de la lista tras haber sido asesinados o capturados. La campaña siguió incluso después del alto el fuego vigente en Gaza desde octubre de 2025, con ataques selectivos contra personas señaladas por Israel como participantes directos o responsables de la ofensiva.
Uno de los casos citados fue el de un hombre de Gaza acusado de haber manejado un tractor contra la valla fronteriza durante la irrupción inicial. Casi dos años más tarde, fue asesinado en un ataque aéreo mientras caminaba por una calle estrecha. El texto no identifica al hombre ni precisa si participó directamente en otros hechos de violencia durante el 7 de octubre.
De los secuestros en Re'im al ataque en Nir Oz
La lista también incluye a cuadros militares de Hamas y de la Yihad Islámica. Entre los casos mencionados figura Ali Sami Muhammad Shakra, presentado como comandante de pelotón de la fuerza Nukhba de Hamas. Israel lo acusó de haber participado en el secuestro de Hersh Goldberg-Polin, Alon Ohel, Eliya Cohen y Or Levy desde un refugio cercano a Re'im.
Después de su muerte, ocurrida junto con otros operativos de Hamas, el Ejército israelí difundió imágenes en las que se lo veía con la cabeza fuera de la ventanilla de un auto durante la entrada a Israel el día del ataque. La publicación llevaba una palabra: "Eliminado".
Otro caso fue el de Abd al-Rahman Ammar Hassan Khudari, identificado como miembro de la Yihad Islámica Palestina. Israel lo acusó de haber participado en la incursión y la masacre en el kibutz Nir Oz. Murió en abril en otro ataque israelí.
La ofensiva también alcanzó a figuras de mayor rango. El reporte mencionó la muerte de Izz al-Din al-Haddad, jefe de Hamas en Gaza, asesinado en un ataque aéreo israelí la semana pasada.
La frontera legal de la represalia
El programa abrió un debate sobre el alcance del derecho internacional. La normativa permite matar a personas que participan de ataques armados, pero exige una amenaza inminente para justificar su eliminación mucho después del hecho inicial. Sin ese requisito, el ataque puede ser considerado una ejecución extrajudicial.
Por eso, el Ejército israelí sostiene que cada operativo abatido en Gaza, incluso aquellos vinculados al 7 de octubre, representaba una amenaza inminente contra tropas cercanas, preparaba ataques contra soldados o contra Israel, o había cruzado la "línea amarilla", que marca las posiciones actuales de control militar israelí dentro de Gaza.
Rachel VanLandingham, exasesora jurídica de la Fuerza Aérea de EEUU y especialista en derecho militar, dijo al WSJ que la campaña "se siente retributiva", aunque aclaró que no existe "nada inherentemente incorrecto" en priorizar personas dentro de una lista de objetivos mientras sean beligerantes.
Un funcionario de Hamas citado por el reporte la definió, en cambio, como "nada más que una extensión de la política de ejecuciones extrajudiciales y asesinatos sistemáticos que Israel practicó contra el pueblo palestino durante décadas".
El precedente de Munich como espejo
Funcionarios israelíes invocaron el antecedente de Munich para explicar la lógica de la campaña. La comparación remite a la persecución del Mossad contra los responsables de la masacre de atletas israelíes durante los Juegos Olímpicos de 1972 en Alemania, una operación que se extendió durante años.
El propio director del Mossad, David Barnea, lo expresó en 2024. "Llevará tiempo, como ocurrió después de Munich", dijo. Luego agregó: "Pero nuestras manos los alcanzarán, donde sea que estén".
La referencia no funciona solo como memoria histórica. En el argumento de los funcionarios israelíes, Munich opera como precedente de una represalia prolongada, deliberada y sostenida contra quienes Israel identifica como responsables de ataques contra su población.
Shalom Ben Hanan, exalto funcionario del Shin Bet, dijo a The Jerusalem Post que la operación también busca enviar una advertencia a futuros atacantes sobre las consecuencias de una ofensiva de esa magnitud.
Michael Milstein, exalto oficial de inteligencia del Ejército israelí y especialista en sociedad palestina, lo planteó en términos de disuasión regional. "En Medio Oriente, la venganza es una parte importante del discurso. Se trata de cuán serio te ve cualquiera en tu entorno", dijo al WSJ. Después completó: "Lamentablemente, este es el lenguaje de este barrio".

