Japón reabrió su mayor planta nuclear tras 15 años del desastre de Fukushima
TEPCO encendió la planta de Kashiwazaki-Kariwa por primera vez desde 2011, pero detuvo el reactor 6 debido a una alarma en un sistema clave de seguridad.
Japón dio esta semana un paso central en su estrategia energética al reactivar la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, la mayor del mundo por capacidad instalada. Sin embargo, un día después del encendido, la operadora Tokyo Electric Power Company (TEPCO) volvió a paralizar el reactor número 6 tras detectar una falla técnica en un sistema de seguridad.
La compañía informó que durante la operación de retirada de las barras de control se activó una alarma en el sistema de monitorización de uno de estos componentes, esenciales para regular la potencia del reactor. Ante esa señal, TEPCO suspendió de inmediato el proceso y comenzó una investigación técnica.
Según el comunicado oficial, la empresa intentó reemplazar componentes eléctricos del panel que controla las barras, pero el problema persistió. TEPCO aseguró que la planta se mantiene en condiciones estables y que no se registró ningún impacto radiactivo en el exterior.
La interrupción se produjo apenas un día después de que la central retomara operaciones por primera vez desde 2011, cuando Japón cerró todo su parque nuclear tras el terremoto, el tsunami y el accidente atómico de Fukushima, también gestionado por TEPCO y que dejó cerca de 18.000 muertos.
TEPCO's Kashiwazaki-Kariwa Nuclear Power Station is one of the world's largest nuclear power plants located by the sea of Niigata Prefecture. This facility has seven reactor units and can generate a total of 8.212 million kilowatts of electricity - enough carbon-free energy to... pic.twitter.com/elXNprHqzE
— TEPCO (@TEPCO_English) January 21, 2026
La reactivación del reactor 6 contó con el aval del regulador nuclear japonés y con la aprobación de la asamblea de la prefectura de Niigata, donde se ubica la planta. Los reactores 6 y 7 habían superado las revisiones técnicas en 2017, pero permanecieron inactivos durante años por deficiencias en los sistemas de protección ante posibles ataques.
En diciembre de 2023, las autoridades aprobaron las nuevas medidas de seguridad y desde entonces TEPCO avanzó con los trámites para poner en marcha el complejo. La unidad 7 podría volver a operar recién hacia 2030.
Con una capacidad superior a los 8.000 megavatios, Kashiwazaki-Kariwa resulta una pieza clave en el plan de suministro eléctrico de TEPCO y en la política del gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi, que busca ampliar el peso de la energía nuclear para reducir costos, dependencia de importaciones y emisiones.
Antes de Fukushima, la energía nuclear aportaba cerca de un tercio de la electricidad del país. Hoy Japón solo mantiene activos 14 reactores y figura entre los mayores emisores globales de dióxido de carbono, lo que explica la presión oficial por acelerar el retorno de esta fuente bajo normas de seguridad más estrictas.

