La Justicia de EEUU decide sobre los aranceles: cómo afecta a Argentina
El esquema arancelario impulsado por Donald Trump puede ser revocado por la Corte Suprema de Estados Unidos. En Argentina, sectores estratégicos esperan definiciones
Un pronunciamiento de la Corte Suprema de Estados Unidos puede redefinir el esquema arancelario impulsado por Donald Trump y volver a sacudir el tablero del comercio internacional. Aunque la Argentina figura entre los países con un entendimiento avanzado con Washington, la falta de definiciones formales mantiene en vilo a varios sectores estratégicos de la economía local.
El pasado 2 de abril, Donald Trump lanzó una ofensiva comercial que bautizó como el "Día de la Liberación". Bajo ese paraguas, Estados Unidos revisó su política de aranceles: alivió cargas para algunos socios comerciales y endureció condiciones para otros, en función de intereses estratégicos y productivos.
Argentina no fue alcanzada por los aumentos fuertes del "Día de la Liberación". Se le mantuvo la tarifa general del 10%, definida por Trump en enero, que funcionó como un piso básico. Estados Unidos aceptó avanzar hacia la eliminación de aranceles recíprocos, algo que no ofreció de forma generalizada a todos los socios comerciales. En el plano judicial, el esquema arancelario de Trump quedó bajo la lupa luego de que tribunales inferiores fallaran en septiembre del año pasado que el presidente se había excedido en sus atribuciones al utilizar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) como herramienta para imponer de manera acelerada las tasas de importación. Ese antecedente llevó a que el Tribunal Supremo de Estados Unidos tomara el caso por la vía rápida, ante el impacto que la medida tiene sobre el comercio internacional y las relaciones económicas con socios estratégicos. Este viernes se dará el dictamen.
El escenario actual: el acuerdo con Argentina que aún no está cerrado
El 13 de noviembre se anunció un entendimiento entre Argentina y Estados Unidos que promete desarmar aranceles recíprocos y abrir el mercado norteamericano a una amplia canasta de productos argentinos. El acuerdo incluye beneficios para sectores como medicamentos, químicos, maquinaria, tecnología, dispositivos médicos, automotores y producciones agroindustriales.
A cambio, Washington se comprometió a levantar tarifas sobre determinados insumos naturales que no produce localmente y sobre productos no patentados utilizados por la industria farmacéutica.
Sin embargo, el entendimiento aún no está plenamente operativo. Resta la firma formal de los presidentes, pero la llamada "letra chica" sigue siendo motivo de análisis y cautela, especialmente ante el fallo que se espera de la Corte Suprema estadounidense.
Qué puede cambiar tras el fallo judicial
La Corte Suprema evaluará la legalidad de los aranceles impuestos en abril. Su alcance podría ir más allá de los países que todavía negocian con Washington e incluso afectar a aquellos que ya anunciaron acuerdos, como la Argentina.
Por ahora, el esquema vigente mantiene para el país una tarifa general del 10%, establecida en enero, que no fue modificada por el paquete de abril. Esa condición dejó a la Argentina en una posición relativamente favorable dentro de la región, especialmente frente a Brasil, que quedó alcanzado por un arancel del 50%.
En términos generales, el fallo judicial puede:
Confirmar, modificar o dejar sin efecto el esquema de aranceles del "Día de la Liberación"
Definir el alcance real del acuerdo bilateral anunciado con Argentina y si puede implementarse sin cambios.
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La seguridad jurídica de los compromisos comerciales asumidos por Washington puede cambiar.
Además, hay sectores sensibles al fallo que esperan las definiciones, como el aluminio, que representa el
8,6% de las exportaciones argentinas a Estados Unidos.Un aval judicial mantendría la presión arancelaria; un revés a Trump abriría la puerta a
alivios tarifarios.
La decisión también tendrá efecto sobre las exportaciones de carne vacuna, que puede mantener o no el cupo de exportación libre de arancel. Hasta ahora, el acceso estuvo limitado a 20.000 toneladas anuales. Una flexibilización permitiría ampliar envíos; un escenario restrictivo mantendría el actual techo.
El complejo farmacéutico y químico es otro de los sectores beneficiados en el acuerdo anunciado. Se eliminaron sobre insumos no patentados, clave para mejorar competitividad. El fallo definirá si esos beneficios pueden aplicarse sin objeciones legales.
Por último, el punto estratégico del acuerdo es sobre recursos naturales y minerales críticos. Argentina podría beneficiarse de la eliminación de aranceles sobre minerales no producidos en EE.UU.. Está ligado a la disputa de Washington con China y al interés por asegurar cadenas de suministro alternativas.

