La vida cotidiana en Venezuela: desabastecimiento e hiperinflación
Problemas de tránsito, de seguridad y de acceso a lo productos básicos
Avenidas y autopistas con tránsito inusualmente fluido en horas pico, esperas de una hora o más para poder tomar el subterráneo, un mercado secundario de compraventa de aceite usado para automóviles y el salario mínimo mensual insuficiente para pagar una consumición sencilla en un restaurante, son algunas de las postales que ofrece hoy la Venezuela del desabastecimiento y la hiperinflación.
Lo primero que sorprende es comprobar que ya no hay avenidas ni autopistas "trancadas" a ninguna hora. Los embotellamientos eran una de las principales características de la capital venezolana, donde el sistema de transporte público está muy poco desarrollado y el precio del combustible siempre fue por lejos el más barato del mundo.
Un salario mínimo que es de 18.000 bolívares no alcanza para pagar un almuerzo rápido
Empero, aunque actualmente el litro de nafta cuesta un centavo de dólar contra 1,09 dólar de promedio universal, según el sitio especializado Global Petrol Prices, hay cada vez menos vehículos en las calles. "Si se te rompe el carro (automóvil), puedes tenerlo parado por mucho tiempo hasta que consigas el repuesto necesario, y eso, siempre y cuando puedas pagarlo; ni hablar si tienes que reponer un neumático o una batería", afirmó Mario Andrade, un comerciante de 55 años.
La salida de las calles de miles de autos particulares y colectivos multiplicó el uso del Metro (subterráneo), pero también este medio ûlo mismo que el Metrobús, una línea de colectivos asociada al subte, de la cual fue chofer y dirigente sindical el presidente Nicolás Maduro sufre las consecuencias del desabastecimiento.
Así, se ha vuelto normal esperar una hora o más para poder tomar el subte, o incluso desistir de hacerlo ante la cantidad de personas que se aglomeran en los andenes y hasta en las escaleras de accesos. La escasez de vehículos naturalizó el uso de "perreras" (camiones de transporte de ganado u otras cargas), que trasladan a decenas de pasajeros con escasa seguridad, a tal punto que el Comité de Usuarios de Transporte Público contabilizó 32 muertos y más de 100 heridos graves en 2018.
*Agencia Telam

