Multitudinaria despedida a Ali Khamenei en Teherán, entre duelo y gritos contra Trump
Irán exhibió una movilización masiva por el funeral del líder supremo asesinado. La marcha cruzó Teherán con pedidos de venganza contra EEUU.
Una multitud vestida de negro ocupó este lunes las calles de Teherán para acompañar la procesión fúnebre de Ali Khamenei, el líder supremo de Irán asesinado el 28 de febrero en un ataque aéreo atribuido a Israel al inicio de la guerra lanzada por Israel y EEUU. La ceremonia, organizada como una señal de fuerza interna, combinó duelo religioso, pedidos de venganza contra Donald Trump y Benjamin Netanyahu, la ausencia pública del nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, y un escenario diplomático todavía bloqueado por las negociaciones con Washington.
El féretro de Khamenei, cubierto con la bandera iraní, fue trasladado junto con los de familiares suyos que murieron en el mismo bombardeo. Los ataúdes avanzaron sobre un camión decorado como la reja ornamental que rodea el santuario de un imán. Imágenes aéreas difundidas por la televisión estatal mostraron una columna humana extendida por kilómetros desde la plaza Azadi. Medios estatales hablaron de millones de personas, aunque las autoridades no difundieron de inmediato una cifra oficial.
Una marcha de duelo y poder
La procesión recorrió Teherán de este a oeste, desde la plaza Revolución hasta la plaza Azadi, después de dos días de ceremonias en la mezquita Grand Mosalla. El trayecto duró entre 10 y 12 horas y terminó en el aeropuerto internacional de Mehrabad, donde las imágenes oficiales mostraron la llegada del camión con los féretros.
La escena condensó duelo religioso, organización estatal y demostración política. Muchos asistentes llevaban banderas de Irán, retratos de Khamenei y estandartes con la frase "Nos levantaremos". Otros sostenían carteles con amenazas contra Trump y Netanyahu. En el recorrido también se vio una efigie del presidente estadounidense colgada.
"Hoy que estamos acá para el funeral de nuestro líder es un día muy duro", dijo Fatima Hassan, una de las asistentes. "No estamos acá para despedirlo. Estamos acá por venganza. Y nos vamos a vengar".
La multitud intentó tocar el camión fúnebre. Algunos arrojaron pañuelos y otros objetos para que los asistentes los rozaran contra el ataúd, una práctica común en Irán, asociada con la bendición. Bomberos y personal de apoyo lanzaron agua pulverizada sobre la gente para aliviar el calor. Por altoparlantes, funcionarios pidieron avanzar despacio, no empujar y mantenerse hacia los bordes de la avenida.
El reclamo contra EEUU e Israel
A medida que avanzaron las ceremonias, los pedidos de venganza ganaron centralidad. En el funeral del domingo, asistentes escribieron "Maten a Trump" sobre el escenario. El lunes, los carteles con llamados a matar al mandatario estadounidense y al primer ministro israelí volvieron a aparecer a lo largo del trayecto.
"Estamos acá para mostrar que su camino va a continuar, y que cada una de estas personas va a seguir ese camino con los puños cerrados. Pronto vamos a vengar su muerte contra EEUU e Israel", afirmó Sahar Zaraatgar, otra de las asistentes.
Las amenazas contra Trump no son nuevas en la relación entre Washington y Teherán. Las autoridades federales de EEUU rastrean desde hace años posibles amenazas iraníes contra el mandatario y otros funcionarios, derivadas de la orden de Trump para matar en 2020 al general Qassem Soleimani, jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria. Irán negó de manera reiterada que planeara asesinar a Trump, aunque la propaganda más dura del régimen lo colocó durante años como blanco simbólico.
La ausencia del nuevo líder supremo
El nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, no participó de las ceremonias públicas. Su ausencia contrastó con la presencia del resto de la cúpula iraní, golpeada por asesinatos sucesivos durante la guerra. Funcionarios iraníes atribuyeron la decisión a motivos de seguridad y no a heridas sufridas en el ataque israelí contra el edificio presidencial, aunque se informó que fue alcanzado en el bombardeo que mató a su padre.
Sus tres hermanos sí asistieron al funeral. La cautela alrededor del nuevo líder se explica por el contexto bélico: antes del alto el fuego de abril, Israel atacó a dirigentes iraníes de alto rango y, al menos en un caso, habría utilizado una aparición pública para ubicar su posición. También amenazó con matar al hijo de Khamenei.
A diferencia de otros funerales ligados al poder, que terminaron con incidentes graves, las autoridades y una red de voluntarios se ocuparon de alimentar y alojar a los asistentes. No se reportaron muertos durante la procesión.
Pezeshkian defendió la autenticidad del duelo
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, buscó convertir la multitud en un mensaje político hacia Occidente. "Si quiero decir algo, solo unos pocos persas lo van a entender, pero el comportamiento y la presencia del pueblo son entendidos por todo el mundo", sostuvo.
Pezeshkian también rechazó la acusación de Trump, que había hablado de "lágrimas falsas" en el funeral. "Esta grandeza, estas lágrimas que brotan de los ojos de niñas, hombres y chicos, no son algo que se pueda crear por orden. Las lágrimas nacen del dolor y la tristeza que surgen dentro de una persona, y el mundo ve esta verdad", afirmó.
El presidente, un reformista elegido hace dos años con una agenda centrada en el consenso dentro de la elite política iraní, planteó que la despedida a Khamenei no debía leerse como un cierre. "No acepto la interpretación de despedida. Es un pacto para continuar en el camino. No es en realidad una despedida, sino un pacto para seguir en el camino", dijo.
Más de 300 periodistas extranjeros, además de corresponsales ya radicados en Irán, recibieron visas especiales para cubrir el funeral, en una apertura poco frecuente que el régimen utilizó para mostrar cohesión nacional después de meses de guerra y protestas internas.
Negociaciones congeladas por la guerra
La movilización se produjo en paralelo a un escenario diplomático todavía bloqueado. EEUU busca reactivar negociaciones con Irán para reabrir por completo el estrecho de Ormuz, limitar su programa nuclear y alcanzar un final permanente de la guerra. Las conversaciones quedaron en pausa hasta después del entierro de Khamenei.
Irán exige algún grado de control sobre el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global que cerró durante la guerra. Washington rechazó esa demanda. Las partes también mantienen diferencias sobre el programa nuclear iraní y sobre el conflicto entre Israel y Hezbollah, el grupo respaldado por Teherán en el Líbano.
La ceremonia continuará hasta el jueves, cuando Khamenei será enterrado en el santuario del imán Reza, en Mashhad, su ciudad natal. Tenía 86 años.


