Patriot Games: cómo son los "Juegos del Hambre" de Donald Trump
120 adolescentes competirán en Ohio por USD 250.000 en becas. Habrá dodgeball, pruebas militares y una estética que recuerda a la distópica saga de Suzanne Collins.
Donald Trump puso en marcha este domingo los Patriot Games, una competencia deportiva que reúne a 120 adolescentes de entre 14 y 17 años en Ohio. Los jóvenes competirán durante tres días por un premio de USD 250.000 en becas universitarias, con pruebas de dodgeball, kickball, velocidad, obstáculos y entrenamiento de inspiración militar. La comparación con Los juegos del hambre apareció casi sola.
No hay flechas, espadas ni adolescentes obligados a luchar hasta la muerte. Al menos por ahora. En los Patriot Games, los ganadores serán dos: un varón y una mujer, con USD 125.000 de beca para cada uno. El resto podrá volver a casa con una medalla imaginaria y, sobre todo, con la experiencia de haber representado a Estados Unidos en televisión.
El torneo se desarrolla en SPIRE Academy, un internado y centro de entrenamiento deportivo de Geneva, Ohio. Los participantes se alojarán allí durante la competencia, compartirán dormitorios y tendrán acceso a gimnasios y otras instalaciones. Por las noches habrá banquetes temáticos para los jóvenes y sus acompañantes.
El escenario tiene, además, una dosis extra de épica patriótica: SPIRE cuenta con un mástil de 150 metros, instalado en el marco de los preparativos para los juegos y en una zona donde Trump realizó un acto de campaña en 2016.
Dodgeball, obstáculos y entrenamiento militar
La agenda de los Patriot Games tiene algo menos de distopía futurista y bastante más de clase de gimnasia.
El domingo habrá dodgeball y kickball. El lunes llegarán el "Varsity Circuit" y "Operation Endurance", dos pruebas cuyo detalle no estuvo del todo claro hasta que ESPN difundió su programación. El martes será el turno del tira y afloje, pop-a-shot, las semifinales y la final.
Los atletas también deberán completar ejercicios inspirados en el Presidential Fitness Test, correr una prueba de 100 metros y atravesar un circuito de obstáculos diseñado para poner a prueba estrategia y habilidad.
ESPN describió el programa como una combinación de habilidades deportivas y un boot camp de inspiración militar. Es decir: correr, saltar, lanzar, resistir y tirar de una cuerda. Todo bajo la bandera de Estados Unidos y con cámaras encendidas.
Los "Juegos del Hambre", pero edición family friendly
La comparación con Los juegos del hambre es difícil de esquivar. En la saga de Suzanne Collins, un chico y una chica de cada distrito son enviados a una competencia televisada en la que solo uno puede sobrevivir.
Los Patriot Games tienen una diferencia fundamental: nadie tiene que morir. De hecho, uno de los participantes consultados por CNN se tomó la comparación con humor. Bobbi Vickers, representante de Massachusetts, nunca leyó ni vio la saga y resumió la diferencia con una precisión tranquilizadora: "No hay gente muriendo".
Jonah Beauregard, otro de los competidores, contó que sus amigos le dicen en Instagram que el torneo parece Los juegos del hambre. Él también se lo tomó con humor. "Pero en realidad sí es así", bromeó.
La organización eligió a los participantes a través de una convocatoria en la que debían presentar un video sobre su historia, explicar por qué querían competir y contar qué significaba para ellos representar a un estado.
También debían indicar otros lugares de Estados Unidos con los que tuvieran una conexión personal, familiar, cultural, militar o comunitaria. Ahí empieza una de las particularidades más curiosas del torneo: no hace falta vivir en el estado que se representa.
Un mapa de Estados Unidos bastante flexible
Bobbi Vickers tiene 16 años, vive en California y representa a Massachusetts. Su vínculo con ese estado está en su familia: su abuelo materno nació y creció en Boston.
La adolescente contó que visitó la ciudad, hizo un recorrido en Duck Boat y conoció la casa de tres pisos donde vivieron sus antepasados.
El representante de Puerto Rico, por ejemplo, vive en Texas. El representante de Nueva Jersey también estudia en Texas. Vickers explica su caso con una mezcla de orgullo familiar y básquet: su familia es de Massachusetts y su equipo favorito son los Boston Celtics.
La regla permite así una versión bastante particular del federalismo deportivo: se puede representar un estado sin vivir allí, siempre que haya una buena historia que contar.
Los organizadores también verificaron algunos vínculos familiares y comunitarios. Tylee Herrmann, de 16 años, se postuló como residente de Arizona y como integrante de la Nación Cherokee. Freedom 250 verificó su pertenencia con la tribu.
Herrmann dijo a CNN que quería participar para ayudar a "recuperar el patriotismo en EEUU". También contó que su decisión ya le generó algunas consecuencias: varias personas dejaron de hablarle por haber aceptado participar. "Creo que necesitamos algo que nos una a todos", sostuvo.
Nuevos escenarios para el patriotismo
Trump anunció los Patriot Games por primera vez en 2023, durante su campaña para regresar a la Casa Blanca. El torneo forma parte de su agenda para celebrar los 250 años de Estados Unidos.
El deporte ocupa un lugar particular en esa estrategia. Durante su segundo mandato, Trump asistió al Super Bowl, las finales de la NBA, el US Open, las 500 Millas de Daytona y la final del Mundial.
Michael L. Butterworth, director del Centro de Comunicación y Medios Deportivos de la Universidad de Texas en Austin, dijo que Trump hizo más que otros presidentes para vincular el deporte con su propia identidad.
Los Patriot Games llegaron después de un verano cargado de eventos patrióticos organizados por Freedom 250. Entre ellos hubo una velada de UFC en el jardín de la Casa Blanca, con sobrevuelo militar, la Great American State Fair en el National Mall y el espectáculo de fuegos artificiales del 4 de julio.
El objetivo también apunta a un público que Trump necesita recuperar: los jóvenes. Una encuesta de Gallup de junio de 2026 mostró que apenas 14% de los adultos de entre 18 y 34 años dijo sentirse "extremadamente orgulloso" de ser estadounidense.


