Zona sísmica

Por qué Venezuela figura entre los países con mayor riesgo de terremotos en Sudamérica

El país se ubica entre dos placas tectónicas y la presencia de fallas activas explica la frecuencia e intensidad sísmica.

Venezuela figura entre los países con mayor riesgo sísmico del norte de Sudamérica. Cerca del 80% de sus habitantes vive en zonas de amenaza, una condición que incrementa la vulnerabilidad frente a terremotos de gran magnitud.

La advertencia volvió a cobrar relevancia este miércoles, cuando dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el país con apenas 39 segundos de diferencia. Los movimientos tuvieron epicentro en el noroeste venezolano, se sintieron con fuerza en Caracas y provocaron daños en edificios residenciales.

Según datos preliminares del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el primer sismo ocurrió a 21 kilómetros de profundidad, cerca de San Felipe, en el estado de Yaracuy. El segundo se produjo a 10 kilómetros en la misma zona. El Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos calificó ambos eventos como un "doblete sísmico".

El USGS advirtió además que casi con seguridad habrá réplicas y estimó una probabilidad cercana al 30% de que algunas superen la magnitud 6. Su sistema automático de riesgo también alertó sobre posibles desprendimientos y licuefacción, un fenómeno que puede hacer que el terreno pierda firmeza y afecte estructuras.

Por qué Venezuela registra tantos terremotos

La principal explicación radica en la posición geológica del país. El territorio se encuentra sobre el contacto entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana, dos bloques de la corteza terrestre que mantienen un desplazamiento constante.

El límite entre ambas atraviesa el norte del territorio, desde la frontera con Colombia hasta el litoral central. En esa franja, el desplazamiento permanente acumula tensión que, al liberarse, provoca movimientos sísmicos de distinta intensidad.

La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) identifica a los terremotos como uno de los principales riesgos naturales del país debido a la elevada concentración de población sobre áreas inestables, el crecimiento urbano y la expansión de infraestructura en regiones expuestas.

La zona de mayor amenaza sísmica se extiende a lo largo de una franja de aproximadamente 100 kilómetros de ancho que acompaña el eje de los Andes venezolanos, la Cordillera Central y la Cordillera Oriental. En ese corredor se concentran las principales fracturas geológicas del país.

Las fallas activas que explican el riesgo

La falla de Boconó constituye una de las estructuras geológicas más importantes del país. Posee alrededor de 500 kilómetros de longitud y atraviesa los Andes venezolanos desde la zona de San Cristóbal, cerca de la frontera con Colombia, hasta Morón, en la costa caribeña de Golfo Triste.

Los especialistas la consideran el límite superficial más relevante entre las dos placas tectónicas. También la vinculan con algunos de los terremotos más intensos registrados en el territorio venezolano.

El geólogo Miguel Ángel Rodríguez Pascua, director del Departamento de Riesgos Geológicos del Instituto Geológico y Minero de España, explicó: "No solamente la energía ha sido alta, sino que también han sido muy superficiales, sobre todo el segundo, lo que es demoledor".

A esa estructura se suman la falla de San Sebastián, que recorre la costa norte entre Falcón y Miranda y afecta especialmente a ciudades costeras y a Caracas, y la falla de El Pilar, ubicada entre Sucre y Monagas, asociada a varios terremotos destructivos en el oriente venezolano.

El país también cuenta con otros sistemas activos, entre ellos Oca-Ancón, Valera, La Victoria y Urica, capaces de originar movimientos de consideración incluso en regiones donde la actividad sísmica resulta menos frecuente.

Por qué el doblete puede ser tan dañino

Raúl Pérez, geólogo del Instituto Geológico y Minero de España, señaló que este tipo de terremotos "no son habituales en esta configuración" y advirtió que pueden resultar "tremendamente dañinos".

Según el especialista, los dos sismos ocurrieron tan cerca uno del otro que muchas personas pudieron percibirlos como un único terremoto prolongado. La zona de máxima intensidad coincidió, además, en la confluencia de las fallas de San Sebastián y Boconó, dos estructuras con alta capacidad de acumular energía tectónica.

Pablo Silva, catedrático de Riesgos Geológicos de la Universidad de Salamanca, remarcó que la prevención depende principalmente de la construcción sismorresistente. El académico comparó el impacto de terremotos de magnitud similar en zonas con distinta calidad edilicia y sostuvo que la aplicación de normas adecuadas puede reducir de forma decisiva la cantidad de víctimas.

Los terremotos que marcaron la historia venezolana

La actividad sísmica dejó algunos de los desastres naturales más graves del país:

  • 1812: un terremoto de magnitud estimada en 7,7 devastó Caracas, La Guaira, Mérida y otras ciudades. Las reconstrucciones históricas estiman entre 15.000 y 20.000 víctimas fatales, aunque el USGS eleva algunas estimaciones hasta cerca de 30.000 muertos.
  • 1894: el terremoto de los Andes afectó gravemente el estado Mérida y dejó cerca de 350 víctimas.
  • 1900: el terremoto de San Narciso, de entre 7,6 y 8,0 de magnitud, provocó severos daños en el noreste de Miranda y el área de Caracas, además de al menos 56 fallecidos.
  • 1967: el sismo de Caracas, de magnitud cercana a 6,7, causó el colapso de edificios en zonas céntricas y dejó más de 236 muertos y más de 2.000 heridos.
  • 1997: el terremoto de Cariaco alcanzó una magnitud de 7,0 y provocó 73 fallecidos tras el colapso de viviendas y establecimientos educativos.
  • 2018: un movimiento de magnitud 7,3 frente a las costas del estado Sucre se sintió en gran parte del país y en varias regiones del Caribe. El evento ocasionó daños materiales y cortes de energía, aunque no dejó víctimas fatales.
  • 2025: un doblete de magnitud 6,2 y 6,3 afectó zonas al oeste-suroeste de los sismos recientes y causó al menos una víctima fatal, más de 110 heridos y daños estructurales en Zulia y Lara.

La interacción permanente entre las placas tectónicas, la concentración de grandes ciudades sobre zonas de amenaza y la presencia de numerosas fallas geológicas mantienen al país entre los territorios con mayor riesgo sísmico de Sudamérica. 

Ese escenario convierte al monitoreo y a las normas de construcción sismorresistente en herramientas centrales para reducir el impacto de futuros terremotos.

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