Crisis política

Renunció el primer ministro de Reino Unido por "haber perdido la confianza"

Keir Starmer presentó la renuncia como líder del Partido Laborista. "La cuestión es si soy la persona mejor situada para conducirnos a las próximas elecciones generales", dijo Starmer

El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, renunció este lunes a su cargo tras perder el respaldo de su bloque parlamentario, menos de dos años después de haber conseguido la mayor victoria electoral del Partido Laborista en casi dos décadas. 

Su popularidad bajó 18% según YouGov, principalmente motivado por el recorte de subsidios sociales y el polémico nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, que está vinculado al agresor sexual Jeffrey Epstein. La situación aceleró su salida en medio de fuertes tensiones internas en el Reino Unido.

La dimisión coincidió con el ingreso a la Cámara de los Comunes del alcalde de Mánchester, Andy Burnham, que ganó el jueves pasado la diputación por Makerfield con el 55% de los votos. Burnham superó por 20 puntos al candidato de Reform UK y se posiciona como el favorito para suceder al mandatario saliente.

"La cuestión es si sopy la persona mejor situada para conducirnos a las próximas elecciones generales. Escuché la respuesta de mi grupo parlamentario y la acepto con deportividad". - Keir Starmer.

El exjefe de Gobierno aseguró que va a facilitar una transición ordenada y defendió su gestión. Aseguró haber recibido un partido en bancarrota política, financiera y moral. Tras seis años al frente de la fuerza, el abogado de 56 años argumentó que ahora priorizará su vida familiar.

El avance de la crisis interna se profundizó en mayo pasado, cuando los laboristas perdieron miles de concejales y el control del gobierno de Gales frente al avance de la derecha populista. Esos resultados reactivaron los reclamos de renuncia que se consolidaron esta semana con la victoria de Burnham, apodado por los medios locales como el "rey del Norte" tras su experiencia previa en los ministerios de Tony Blair y Gordon Brown.

Al asumir su banca legislativa, Burnham prometió estabilidad y seriedad ante las demandas de la sociedad británica.

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