RINOs y YOLOs: quiénes son los republicanos que desafían a Donald Trump dentro de su propio partido
Crecen las tensiones en el Partido Republicano por un grupo de legisladores que cuestiona al presidente y amenaza con complicar su agenda.
Donald Trump mantiene un fuerte liderazgo dentro del Partido Republicano, pero en el Congreso comenzó a crecer un grupo de legisladores que desafía su conducción y pone en riesgo parte de su agenda política de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
Se trata de los llamados RINOs y YOLOs, dos sectores con características diferentes, aunque ambos comparten un punto en común: ya no responden automáticamente a los pedidos del presidente de Estados Unidos y empezaron a marcar diferencias en votaciones clave.
Qué significa ser un RINO
RINO es el acrónimo de "Republicans In Name Only" (Republicanos solo de nombre). Históricamente, el término se utilizó para describir a dirigentes republicanos que se alejaban de la línea más conservadora del partido.
Sin embargo, en los últimos años Trump amplió el significado y comenzó a utilizar esa etiqueta para cualquier dirigente republicano que no le demuestre lealtad absoluta.
El profesor de Ciencias Políticas de la Southern Methodist University, Matthew Wilson, explicó que para Trump "él es el Partido Republicano", por lo que cualquier legislador que no respalde sus principales decisiones termina señalado como un RINO, sin importar cuán conservador sea.
Entre los nombres que suelen aparecer bajo esa calificación figuran las senadoras Susan Collins y Lisa Murkowski, además de los senadores John Cornyn, Thom Tillis y Bill Cassidy, quienes cuestionaron algunas decisiones del mandatario o votaron en contra de proyectos impulsados por la Casa Blanca.
Quiénes son los republicanos YOLO
El otro grupo está conformado por los llamados YOLOs, sigla de "You Only Live Once" ("Solo se vive una vez").
En este caso, el término identifica a legisladores que ya no buscarán la reelección o que perdieron sus internas frente a candidatos respaldados por Trump, por lo que dejaron de depender políticamente del apoyo del presidente.
Según Wilson, esa situación les permite votar "según su criterio y conciencia" sin preocuparse por represalias electorales.
Entre ellos aparecen el representante Don Bacon y los senadores Tom Tillis y Mitch McConnell, además del congresista Thomas Massie, quien perdió su banca frente a un candidato apoyado por Trump.
"Si el poder legislativo siempre vota con el presidente, tenemos un rey", afirmó Massie tras quedar fuera de competencia.
La guerra con Irán y otras diferencias que profundizan la interna
Las diferencias entre Trump y estos sectores crecieron durante los últimos meses por distintos temas.
El presidente cuestionó duramente a los legisladores que no aprobaron un fondo de 1.800 millones de dólares para financiar la defensa judicial de sus aliados políticos, criticó la demora en la reforma electoral que impulsa y también los acusó de ser "antipatriotas" por oponerse a la guerra con Irán.
Además, los atacó por no acompañar otras iniciativas impulsadas por la Casa Blanca, como el proyecto para remodelar el salón de baile presidencial.
Cómo puede afectar esta interna a las elecciones
Aunque Trump conserva una fuerte influencia sobre la base republicana, los especialistas consideran que el crecimiento de los RINOs y los YOLOs puede complicar la aprobación de proyectos clave y generar dificultades en la campaña hacia las elecciones de medio término.
Para Morris Fiorina, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Stanford, todavía no existen fisuras irreversibles dentro del partido, aunque sí reconoce un aumento de las tensiones.
Por su parte, John Mark Hansen, de la Universidad de Chicago, sostuvo que Trump suele utilizar el término RINO como un insulto dirigido a cualquier republicano que cuestione alguna de sus decisiones y recordó que el mandatario tiene un historial de impulsar políticamente a candidatos para desplazar a quienes considera desleales.
Los analistas coinciden en que el resultado de esta disputa interna podría tener un impacto directo sobre la capacidad de Trump para sostener su agenda legislativa y sobre el desempeño del Partido Republicano en las elecciones de noviembre.


