Takaichi adelanta las elecciones en Japón y pone en juego su liderazgo político
La primera ministra disolvió la Cámara Baja y llamó a votar el 8 de febrero para respaldar su plan económico y de seguridad.
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, anunció la disolución de la Cámara Baja del Parlamento y la convocatoria a elecciones generales anticipadas para el próximo 8 de febrero. Con esa decisión, la mandataria buscó trasladar al electorado la validación de su ambiciosa agenda económica y de defensa, y dejó en claro que su continuidad política depende del resultado.
Sanae Takaichi asumió a fines de octubre del 2025, tras imponerse en la Cámara de Representantes con 237 votos. La líder del Partido Liberal Democrático se convirtió así en la primera mujer en gobernar Japón. ¿Su inspiración? Margaret Thatcher.
"Me juego mi futuro político como primera ministra en estas elecciones. Quiero que el público juzgue directamente si me confiará la gestión del país", afirmó Takaichi en conferencia de prensa. Según el cronograma oficial, el Parlamento quedará disuelto el 23 de enero, la campaña comenzará el día 27 y la votación se realizará menos de dos semanas después.
Escenario
La convocatoria anticipada encuentra a Takaichi en un momento de fortaleza personal. Con un índice de aprobación cercano al 62%, la primera mujer en liderar el Gobierno japonés intenta capitalizar el respaldo ciudadano para consolidar su control sobre el Partido Liberal Democrático (PLD) y sostener la frágil mayoría parlamentaria que mantiene junto a su socio de coalición, el Partido de Innovación de Japón.
El trasfondo económico domina el escenario. La primera ministra prometió suspender durante dos años el impuesto del 8% al consumo de alimentos, una medida orientada a aliviar el impacto de la inflación sobre los hogares. El propio Gobierno estimó que ese recorte reduciría la recaudación en unos 5 billones de yenes anuales, equivalentes a 32.000 millones de dólares. El anuncio tuvo efecto inmediato en los mercados: el rendimiento de los bonos soberanos a 10 años trepó a su nivel más alto en 27 años.
El aumento del costo de vida se consolidó como la principal preocupación social. Una encuesta reciente de la cadena pública NHK mostró que el 45% de los japoneses señaló la suba de precios como su mayor inquietud, muy por encima de la política exterior y la seguridad nacional. En ese contexto, Takaichi defendió una política de gasto "proactiva" y aseguró que su plan permitirá crear empleo, impulsar el consumo interno y sostener el crecimiento de la economía japonesa.
El Ejecutivo ya aprobó un presupuesto récord de 122,3 billones de yenes para el año fiscal que comenzará en abril de 2026, aunque la oposición advirtió que la disolución del Parlamento podría retrasar su tratamiento. Desde el principal bloque opositor cuestionaron el adelanto electoral y alertaron sobre el impacto en los ingresos y el nivel de vida de la población.
Tensión internacional
Un triunfo amplio fortalecería la posición de Takaichi frente a China, en un contexto de relaciones bilaterales tensas. Las fricciones se intensificaron luego de que la mandataria afirmara que Japón podría intervenir si Beijing atacara a Taiwán. En respuesta, China avanzó con restricciones comerciales, incluidas limitaciones a exportaciones de bienes de doble uso y de tierras raras.
Según una encuesta del diario Asahi, el 60% de los japoneses expresó preocupación por el impacto económico del deterioro del vínculo con China. Ese clima de incertidumbre añade presión a una elección que definirá no solo la composición de los 465 escaños de la Cámara Baja, sino también la fortaleza política de una primera ministra que decidió someter su proyecto y su liderazgo al veredicto de las urnas.

