Tiger Woods: el informe policial suma detalles y agrava el cuadro tras el choque
El golfista fue detenido tras un choque en Florida. Dio negativo en alcohol, pero admitió medicación y llevaba hidrocodona. El parte describe deterioro y conducción riesgosa.
Tiger Woods volvió a quedar en el centro de la escena fuera del campo de golf. El viernes fue detenido en Florida tras protagonizar un accidente con su SUV, que impactó contra una camioneta y terminó volcado en una zona residencial de Jupiter Island.
La policía lo acusó de conducir bajo la influencia de medicación o drogas, provocar daños y negarse a un test de orina.
El parte oficial difundido por la Oficina del Jefe de Policía del condado de Martin agregó detalles sobre el estado del golfista al momento del hecho. Según los agentes que lo entrevistaron en el lugar, Woods presentaba signos evidentes de deterioro: ojos inyectados en sangre, pupilas dilatadas, movimientos lentos y un estado general descrito como letárgico.
Deterioro y medicación
Durante el procedimiento, el propio Woods reconoció haber ingerido medicación recetada horas antes. "Tomo algunos", respondió cuando le consultaron si estaba bajo tratamiento.
En su bolsillo, los oficiales encontraron dos pastillas blancas que luego identificaron como hidrocodona, un opioide potente utilizado para tratar el dolor. El informe también señala que el golfista circulaba a "altas velocidades" cuando rozó una camioneta que iba delante suyo, lo que derivó en el vuelco del vehículo.
El impacto provocó daños estimados en USD 5.000 en el otro rodado, aunque no hubo heridos. El conductor y un acompañante ayudaron a Woods a salir del vehículo, que había quedado de costado.
Pruebas en el lugar
Los agentes realizaron pruebas de sobriedad que registraron dificultades físicas. Woods cojeaba, llevaba una media de compresión en la rodilla derecha y explicó que arrastra múltiples intervenciones quirúrgicas: siete operaciones de espalda y más de 20 en las piernas. También mencionó problemas en el tobillo que afectan su forma de caminar.
Durante los test, los oficiales debieron pedirle en varias ocasiones que mantuviera la cabeza recta. Uno de los agentes concluyó en el informe: "Basándome en mis observaciones, en cómo realizó los ejercicios y en mi experiencia, creí que sus facultades estaban deterioradas y que no podía operar el vehículo de manera segura".
El test de alcoholemia dio negativo. Woods se negó a realizar una prueba de orina, lo que derivó en su arresto. Permaneció detenido durante ocho horas antes de recuperar la libertad bajo fianza.
Un antecedente que pesa
El episodio se suma a una serie de antecedentes recientes en los que Woods estuvo involucrado en incidentes con vehículos. En 2017 fue detenido por un hecho similar y luego se declaró culpable de conducción imprudente. En 2021 sufrió un accidente grave en California que le provocó lesiones severas en la pierna derecha.
Woods no compite en un torneo oficial desde el Abierto Británico de 2024, aunque en los últimos meses había retomado entrenamientos y dejó abierta la posibilidad de disputar el Masters de Augusta. El nuevo episodio introduce incertidumbre sobre ese regreso.
El ex número uno del mundo enfrenta cargos por conducir bajo los efectos de sustancias, daños a la propiedad y negarse a un test legal. La audiencia de imputación está prevista para el 23 de abril. Por el momento, no hubo declaraciones públicas del golfista ni de su entorno.

