"Todos los vivos han vuelto a casa": una plaza entera lloró por los rehenes de Gaza
Tel Aviv vivió una jornada histórica con la liberación de los 20 rehenes israelíes. Llantos, banderas y un silencio respetuoso marcaron el fin de una espera de 738 días.
La Plaza de los Rehenes fue escenario de una emoción que desbordó toda contención. Miles de personas se congregaron desde temprano para seguir en pantallas gigantes el anuncio que Israel esperó durante dos años: la liberación de los últimos cautivos de Hamás.
“Todos los vivos han vuelto a casa”, dijo Ariel, uno de los presentes, mientras la multitud coreaba los nombres de los veinte liberados. En cada rostro se adivinaba una historia conocida: los prisioneros ya no eran cifras, sino hijos, hermanos o vecinos que habían sobrevivido a un cautiverio que duró 738 días.
El llanto se mezclaba con abrazos y gritos de alivio. Algunos levantaban bebés en brazos, otros sostenían carteles con las caras de los liberados. Las remeras amarillas y negras con la consigna “bring them home” dieron paso a nuevas camisetas con una sola frase: “ya volvieron a casa”. Cada vez que un helicóptero militar sobrevolaba el cielo rumbo al hospital Ichilov, la multitud rompía en aplausos y agitaba banderas de Israel y de Estados Unidos.
En medio de esa escena de unión, los discursos políticos quedaron en un segundo plano. Cuando en las pantallas apareció el mensaje del presidente Donald Trump ante la Knesset, no hubo abucheos. “Es un momento de unidad y agradecimiento”, explicó Ariel, aludiendo a la ovación que siguió cuando el mandatario norteamericano propuso indultar a Netanyahu.
Mientras Tel Aviv festejaba, el Ejército israelí informaba que había recuperado a los rehenes en la frontera con Gaza. El operativo, coordinado con la Cruz Roja, se desarrolló en dos tandas: un primer grupo de siete cautivos antes del amanecer, y otros trece poco después. Los liberados fueron trasladados en helicópteros a distintas bases y hospitales, donde se reencontraron con sus familias.
“Hemos estado esperando 738 días para decir esto: bienvenidos a casa”, escribió el ministro israelí de Relaciones Exteriores, Gideon Saar, en la red X. Entre los liberados se encuentran tres argentinos: Eitan Horn y los hermanos Ariel y David Cunio, quienes pudieron comunicarse con sus familias por videollamada.
El acuerdo que permitió la liberación fue mediado por Estados Unidos y forma parte del alto el fuego que puso fin a dos años de guerra. Incluye también la entrega gradual de los cuerpos de 28 rehenes fallecidos y la liberación de cerca de 2000 prisioneros palestinos.
En Gaza, el contraste fue evidente. Mientras miles regresaban entre ruinas a lo que queda de sus hogares, combatientes de Hamás se mostraron alineados frente a hospitales y puntos de entrega, en una demostración de fuerza.
La jornada culminó con rezos y cantos en la plaza. El reloj digital negro, que durante más de dos años contó cada segundo del cautiverio, seguía encendido, marcando el tiempo que falta para que todos —también los muertos— regresen a casa.

