Tensión energética

Trump afloja sanciones al petróleo ruso mientras el crudo sigue bajo presión

EEUU abrió por 30 días una ventana para cargamentos rusos ya embarcados mientras la guerra con Irán dispara el petróleo, el gas y los combustibles en todo el mundo.

EEUU resolvió aliviar de manera temporaria parte de las sanciones sobre envíos de petróleo ruso que ya habían sido cargados en buques, en un intento por calmar a un mercado alterado por la guerra con Irán y por la disrupción energética en Medio Oriente.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, informó que durante 30 días no se aplicarán sanciones estadounidenses a entregas de crudo ruso cargadas hasta el jueves. Definió la decisión como una medida "acotada y de corto plazo" dentro de los pasos del presidente Donald Trump para "promover la estabilidad en los mercados energéticos globales" y "mantener los precios bajos".

Según Bessent, permitir la venta de ese petróleo que quedó flotando no implicará un beneficio financiero adicional para el gobierno ruso porque el Kremlin ya había cobrado los impuestos cuando el crudo fue extraído.

El funcionario aclaró además que el resto de las sanciones impuestas por Washington contra las mayores petroleras rusas, Lukoil y Rosneft, se mantienen vigentes. La administración Trump ya había concedido antes una prórroga de 30 días a refinerías de India para continuar operando con crudo ruso.

Un mercado presionado por la guerra

La flexibilización sobre cargamentos rusos aparece en un contexto de fuerte tensión en el mercado energético global.

El precio del Brent se disparó tras el estallido de la guerra en Medio Oriente. El barril pasó de alrededor de USD 73 el 27 de febrero a un pico cercano a USD 120 el 9 de marzo.

Después de esa escalada inicial, el mercado mostró una alta volatilidad, pero el crudo se mantiene cerca de USD 100 al 13 de marzo, todavía muy por encima de los niveles previos al conflicto.

El riesgo central que presiona los precios está en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta. Por ese corredor marítimo suele circular cerca del 20% del suministro mundial de petróleo.

Los ataques contra buques y las suspensiones de navegación dejaron numerosos petroleros varados y alteraron el flujo habitual de exportaciones desde los países del Golfo.

El conflicto podría recortar en marzo unos 8 millones de barriles diarios de la oferta global de petróleo entre interrupciones logísticas, restricciones marítimas y desvíos de exportaciones.

Combustibles más caros en todo el mundo

El impacto del shock petrolero ya se trasladó a los precios en los surtidores.

En EEUU el gasoil aumentó alrededor de 25% desde el inicio de la guerra. En la Unión Europea el incremento promedio ponderado ronda el 20%, mientras que en el Reino Unido las subas alcanzan el 13%.

En varios países europeos el diésel superó los EUR 2 por litro, con niveles elevados en Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y Finlandia. Irlanda registra los precios más altos, con valores cercanos a EUR 2,3 por litro.

España fue uno de los mercados con mayor aumento reciente: el gasoil subió cerca de 27% y ronda los EUR 1,79 por litro.

En Asia la suba fue más moderada porque algunos gobiernos intervinieron sobre el mercado. En China el aumento quedó limitado a cerca del 11%, mientras que en India ronda el 5%, en ambos casos con controles estatales sobre el precio minorista.

El gas también se encarece

La crisis energética también se trasladó al mercado del gas.

El precio del gas europeo en el hub TTF de Países Bajos subió cerca de 57% desde fines de febrero y se ubica alrededor de EUR 50 por MWh.

La presión se explica por los riesgos en el comercio global de gas natural licuado y por las dificultades para transportar cargamentos a través de corredores marítimos afectados por la guerra.

El mercado también reaccionó ante interrupciones en instalaciones de gas natural licuado de Qatar, uno de los principales exportadores del mundo.

Al mismo tiempo, los niveles de almacenamiento en Europa siguen por debajo de lo habitual. Las reservas promedio rondan el 29%, con niveles particularmente bajos en Países Bajos y Alemania.

La necesidad de recomponer esos inventarios en los próximos meses podría mantener los precios elevados y trasladar costos adicionales a la industria y al transporte.

El límite de las herramientas económicas

Frente a este escenario, la Casa Blanca activó varias herramientas para intentar contener el impacto del alza energética.

Además de flexibilizar temporalmente las sanciones sobre cargamentos rusos, el gobierno estadounidense participa en la liberación de unos 400 millones de barriles de reservas estratégicas junto a otros países consumidores.

Sin embargo, estimaciones de Goldman Sachs indican que ese volumen cubriría solo una parte del déficit de oferta generado por la guerra.

La Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EEUU trabaja además en un plan para respaldar seguros marítimos para buques que operan en la región, con el objetivo de facilitar el transporte de petróleo a través de rutas afectadas por el conflicto.

Según analistas de mercado, el problema central no puede resolverse únicamente con herramientas económicas. Mientras el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz no se normalice y continúen los ataques sobre infraestructura energética, el petróleo y el gas seguirán bajo presión en los mercados globales.

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