Trump y Xi brindaron por la estabilidad, pero Taiwán volvió a tensar la mesa
En Beijing, Trump y Xi exhibieron sintonía pública y hablaron de cooperación económica, aunque el líder chino advirtió que Taiwán puede abrir un conflicto.
El presidente de EEUU, Donald Trump, y su par chino, Xi Jinping, exhibieron en Beijing una voluntad pública de estabilizar la relación bilateral, pero la cumbre dejó expuesto el punto más sensible entre las dos potencias: Taiwán. En el primer viaje de un mandatario estadounidense a China en casi nueve años, Trump brindó por los vínculos entre ambos países, invitó a Xi y a su esposa, Peng Liyuan, a visitar la Casa Blanca el 24 de septiembre, y afirmó en una entrevista con Fox News que el líder chino le ofreció ayuda para mantener abierta la navegación por el estrecho de Ormuz, clave en plena crisis entre EEUU e Irán.
Un brindis para mostrar estabilidad
La escena principal tuvo lugar durante el banquete de Estado en Beijing. Allí, Trump definió la relación entre EEUU y China como "una de las más importantes de la historia mundial" y apeló a una lectura histórica del vínculo bilateral.
"Desde el comienzo, nuestros ciudadanos compartieron un profundo sentido de respeto mutuo", dijo el presidente estadounidense. Luego mencionó que Benjamin Franklin publicó dichos de Confucio en su periódico colonial y recordó que una escultura del sabio chino forma parte de la fachada de la Corte Suprema de EEUU.
Trump también buscó un tono amable al hablar de los lazos culturales y comerciales. Destacó el trabajo de los inmigrantes chinos en los ferrocarriles estadounidenses y sostuvo que la población china muestra aprecio por exportaciones culturales de EEUU como el básquet y los jeans. Después apeló a un dato de color: "Los restaurantes chinos en Estados Unidos hoy superan en número a las cinco mayores cadenas de comida rápida juntas".
"Este vínculo de comercio y respeto que se remonta a 250 años es la base de un futuro que beneficia a nuestras dos naciones", afirmó. "El pueblo estadounidense y el pueblo chino tienen mucho en común. Valoramos el trabajo duro. Valoramos el coraje y los logros. Amamos a nuestras familias y amamos a nuestros países", agregó.
Taiwán, el límite que marcó Xi
El tono protocolar no borró las tensiones de fondo. Frente a Trump, Xi sostuvo que, si Washington y Beijing no gestionan adecuadamente la cuestión de Taiwán, la relación bilateral puede entrar en una zona de fricción y conflicto.
"Si se gestiona adecuadamente, las relaciones entre ambos países podrán mantenerse estables en general. Si no se gestiona bien, surgirán fricciones e incluso conflictos entre ambos países, lo que empujará las relaciones entre China y Estados Unidos a una situación muy peligrosa", dijo el presidente chino en el Gran Salón del Pueblo, frente a la plaza Tiananmén.
La advertencia marcó el límite político de una cumbre que buscó mostrar distensión, pero que se desarrolló bajo presión por las disputas comerciales, las restricciones tecnológicas, el desarrollo de inteligencia artificial, las ventas de armas a Taiwán y la escalada en Medio Oriente.
Comercio, fentanilo y compras agrícolas
La Casa Blanca calificó el encuentro como una "buena reunión" y señaló que los mandatarios conversaron sobre formas de mejorar la cooperación económica. Entre los puntos mencionados aparecieron la ampliación del acceso al mercado chino para empresas estadounidenses y el incremento de la inversión china en industrias de EEUU.
El comunicado estadounidense también destacó la necesidad de avanzar contra el flujo de precursores de fentanilo hacia EEUU y de aumentar las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses. La agenda incluyó comercio, energía, agricultura, industria aeroespacial y la eventual creación de una Junta de Comercio y una Junta de Inversión entre ambos países.
La expectativa agrícola tuvo un peso especial para Washington. Según Reuters, antes de la cumbre la Casa Blanca buscó compromisos de Beijing para ampliar compras de productos del campo estadounidense, con foco en soja y granos. Sin embargo, operadores y analistas citados por la agencia advirtieron que el margen chino para asumir grandes compromisos en soja podía ser limitado por la debilidad de la demanda interna y la competencia de Brasil.
Ormuz entró en la conversación
Trump también llevó a la escena pública el rol de China en la crisis de Medio Oriente. En una entrevista con Sean Hannity, de Fox News, afirmó que Xi ofreció asistencia para ayudar a garantizar la navegación por el estrecho de Ormuz, mientras EEUU e Irán aún no alcanzaron un acuerdo definitivo para terminar la guerra.
"Al presidente Xi le gustaría que se cierre un acuerdo. Le gustaría que se cierre un acuerdo. Y ofreció ayuda.
El presidente estadounidense vinculó esa oferta con la relación energética de China con Irán. "Mirá, cualquiera que compre tanto petróleo obviamente tiene algún tipo de relación con ellos, pero dijo: 'Me encantaría ayudar, si puedo ser de alguna ayuda'. Le gustaría ver abierto el estrecho de Ormuz", agregó.
Los empresarios, en la primera fila
La visita de Trump incluyó una comitiva empresaria de alto perfil. Más de una docena de ejecutivos estadounidenses acompañaron a Trump, entre ellos representantes del sector agroindustrial. También participaron figuras como Elon Musk, Tim Cook y Jensen Huang, que asistieron a una reunión con el primer ministro chino, Li Qiang, en el Gran Salón del Pueblo.
Musk, dueño de Tesla y SpaceX, calificó la visita como "increíble" ante periodistas. Su presencia funcionó como una señal del peso económico de la cumbre, en medio de una rivalidad que abarca comercio, tecnología, cadenas de suministro, inteligencia artificial y energía.
La visita marcó el primer viaje de un presidente de EEUU a China en casi nueve años. Antes de esta escala en Beijing, el último encuentro presencial entre Trump y Xi había sido durante la cumbre del APEC de octubre de 2025, en Corea del Sur. Xi, por su parte, no visita la Casa Blanca desde septiembre de 2015, cuando fue recibido por Barack Obama. En Beijing, el nuevo convite quedó fijado para el 24 de septiembre, esta vez en Washington.

