Ucrania acelera el despliegue de robots para compensar la falta de soldados
Kiev proyecta fabricar al menos 50.000 vehículos terrestres no tripulados este año. Los destina a logística, evacuaciones, minas y ataques contra las fuerzas rusas.
Ucrania quiere fabricar al menos 50.000 robots terrestres durante este año para cubrir una debilidad que la tecnología no puede resolver por completo: la falta de soldados frente a Rusia. Los nuevos vehículos transportan municiones, colocan minas, evacuan heridos y ya participan en ataques directos con ametralladoras, explosivos y lanzallamas.
La apuesta tomó forma sobre un frente cada vez más difícil de atravesar. Los drones vigilan una franja de hasta 25 kilómetros desde la línea de contacto y atacan cualquier movimiento. En ese territorio, enviar una máquina en lugar de una persona puede definir la diferencia entre completar una misión y sumar otra baja.
Un robot con lanzallamas en Donetsk
Uno de esos vehículos entró en acción en agosto pasado, sobre el eje de Dobropillia, en el este de Donetsk, según un reporte de Bloomberg. Cuando tropas rusas se desplegaron cerca de una línea de árboles, el robot incendió el pasto seco que las rodeaba.
Una unidad ucraniana con ametralladoras atacó después a los sobrevivientes, según el ingeniero jefe de la 93ª Brigada Mecanizada Separada, identificado por su nombre de guerra, "Mago". El episodio mostró el avance de una tecnología que Kiev ya no reserva para tareas auxiliares.
"Es imposible imaginar la defensa sin drones, y lo mismo ocurre con los vehículos terrestres no tripulados", afirmó el presidente Volodímir Zelenski al presentar en abril la meta de producción. "La logística en el frente, la evacuación de heridos y las misiones de combate: el uso de estos vehículos se expande ahora al ritmo más rápido."
El abanico incluye equipos con fusiles, ametralladoras y lanzagranadas, además de unidades destinadas al traslado de suministros o a ataques suicidas. Robert Brovdi, comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania, aseguró que las unidades de infantería también los utilizan para transportar minas y explosivos.
"Al menos 25 kilómetros desde la línea de contacto constituyen, en los hechos, una 'zona de muerte', donde el riesgo de bajas es extremadamente alto por la densidad de drones", explicó Brovdi. "Reemplazar la intervención humana por drones reduce las pérdidas de manera significativa."
Cuatro operadores y un ataque desde el mar
La expansión de los robots también abrió combinaciones entre distintos sistemas no tripulados. En julio, las fuerzas ucranianas utilizaron un dron naval para transportar un vehículo terrestre hasta la península de Kinburn, una zona ocupada por Rusia en el sur del país.
La embarcación recorrió 11 kilómetros hasta la costa y desembarcó un Wolly 7.62, un robot operado a distancia que costaba 6.950 euros. El equipo llevaba una ametralladora con municiones y abrió fuego contra posiciones rusas.
El ataque obligó a las tropas a retirarse de una parte de la costa. Una vez concluida la operación, el robot se autodestruyó. Sólo cuatro operadores participaron de la misión, según un soldado de la 123ª Brigada Separada de Defensa Territorial, conocido como "Duende Doméstico".
"Ya combatimos con drones en muchas zonas", explicó el militar. Al recordar la rebelión de las máquinas de la saga Terminator, añadió entre risas: "Por las dudas, somos muy educados con nuestros robots".
Zelenski también aseguró que el 13 de abril las fuerzas ucranianas capturaron una posición rusa y obligaron a sus ocupantes a rendirse mediante una operación ejecutada exclusivamente con robots terrestres y drones.
"Nunca se había logrado algo semejante en una guerra", sostuvo Jack Keane, exvicejefe del Estado Mayor del Ejército de EEUU, en una entrevista con Sky News Australia. "Expulsaron a soldados rusos de una posición defendida por personas sin poner a ningún ser humano en el combate."
Una respuesta a la crisis de personal
La incorporación de máquinas responde a una necesidad que atraviesa toda la estructura militar ucraniana. El país cuenta con cerca de una cuarta parte de la población de Rusia y una economía considerablemente menor.
Ucrania también enfrenta resistencias al reclutamiento necesario para renovar las filas de un ejército con 900.000 integrantes. Según datos oficiales citados por Bloomberg, la Policía busca a alrededor de 2 millones de personas por infracciones a las normas de conscripción.
Los fabricantes de vehículos terrestres rechazan la idea de que las máquinas puedan eliminar la necesidad de contar con tropas.
"Reemplazar al infante es totalmente imposible", advirtió Taras Ostapchuk, director ejecutivo de Ratel Robotics, uno de los fabricantes mencionados por Zelenski al referirse a la operación sobre la posición rusa. "Hablamos de ayudar al infante".
Los vehículos de Ratel pueden transportar hasta 150 kilos de armas, alimentos y municiones a lo largo de al menos 15 kilómetros. Mientras el robot completa el recorrido, explicó Ostapchuk, "el soldado puede ocuparse de sí mismo".
Rusia compite por el control tecnológico
Según Bloomberg, la carrera no avanza en una sola dirección. Rusia mejoró los drones Shahed de diseño iraní para aumentar su velocidad y precisión y tomó una ventaja inicial en el uso de equipos controlados mediante cables livianos de fibra óptica.
Esos dispositivos no dependen de señales de radio y, por lo tanto, resisten las interferencias electrónicas que buscan cortar la comunicación con sus operadores.
Las grandes columnas de tanques y los movimientos masivos de tropas marcaron los primeros años de la guerra. Ahora, los drones mantienen bajo vigilancia el frente del este y el sur, donde las posiciones permanecen en gran medida estancadas.
Ucrania intenta compensar su menor escala con una red que integra drones, sensores y plataformas de disparo. El secretario del Ejército de EEUU, Dan Driscoll, elogió el sistema en mayo ante el Comité de Servicios Armados del Senado.
"Es absolutamente increíble", declaró. "Integra cada dron, cada sensor y cada plataforma de disparo en una sola red. La nuestra no lo hace."
El frente como laboratorio militar
El desarrollo de los sistemas ucranianos despertó el interés de los países de la OTAN, que buscan adaptar sus ejércitos a una guerra dominada por vehículos no tripulados, sensores y comunicaciones digitales.
Aunque el ingreso de Ucrania a la alianza permanece bloqueado, sus miembros estudian las tácticas desarrolladas por Kiev. El gobierno ucraniano también firmó acuerdos de producción militar con varios países europeos y convenios sobre drones con socios que van desde Arabia Saudita hasta Países Bajos.
Maksym Vasylchenko, director ejecutivo de Tencore, aseguró que uno de sus vehículos colocó 1.500 minas antitanque durante una sola misión.
"Comenzamos en un garaje", recordó el empresario. "Ahora la escala pasó de unas pocas unidades a miles."


