Si en los próximos quince días no llegan las esperadas precipitaciones, la sequía se irá extendiendo en el otoño y empezará a poner en jaque el inicio de la siembra de la campaña de trigo 2018/2019. El cambio en el patrón climático será necesario aunque la tendencia de la continuidad del fenómeno de la Niña se mantendrá en el 2018 lo que significa que habrá un segundo año sin lluvias o al menos estará por debajo de lo normal tal cual viene sucediendo.

Todo indica que marzo lloverá, pero no lo necesario como esperan los productores. Por ende los técnicos empezaron a afinar el lápiz porque deberán reducir los números de la soja y el maíz. Hoy mismo se tendrá un primer panorama de como ven a la Argentina en el exterior. El Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA, por sus siglas en inglés) dará a conocer su informe mensual y los operadores ya saben que se reducirá el volumen de producción.

Actualmente las Bolsas de Cereales arrojan un número que oscila entre los 46 a 48 millones de toneladas. Los más pesimistas dicen que llegará a los 40 millones y si bien en Agroindustria se muestran cercanos a este número, prefieren decir que será de 43 millones de toneladas. Con esta cifra sostienen que no se verá mermado el ingreso por retenciones ni tampoco habrá importantes pérdidas gracias a los buenos precios. En el campo no opinan lo mismo.

Pero lo importante es que vendrá para adelante. Los expertos consultados por BAE Negocios evaluaron un panorama incierto y señalaron que el cambio debería darse en los primeros días de abril, de lo contrario se entiende que la sequía estará al menos hasta julio lo que pegará de lleno a los campos que entre mayo y junio arrancan con la siembra de trigo.

"La tendencia indica que el fenómeno de La Niña sigue en el 2018, lo que quiere decir que habrá otro año seco", sostuvo el climatólogo Eduardo Sierra, aunque "para ver si realmente se va a cumplir debemos esperar a abril".

En la misma línea se ubicó el doctor en metereología José Luis Aiello que anticipó que se está observando en los patrones climáticos "un cambio en la circulación de aire en la última semana de marzo y si bien sería estacional, este puede anticipar un escenario distinto desde abril".

En definitiva el campo ruega que suceda lo que paso en abril del año pasado en donde en la segunda semana se vio caer en dos días más de 200 milímetros dejando muchos lotes bajo el agua.

Pero este recurso natural es vital para el trigo. La falta de humedad no permitirá la siembra. Este cultivo se a vuelto en las últimas dos campañas una "caja" para que el productor encare los gastos mientras retiene la soja, por ende el cereal se vuelve una herramienta más que importante para paliar la baja productividad que se tendrá en el actual ciclo.