En lo que será el inicio de las mesas sectoriales del Gobierno, anunciadas esta semana a la Unión Industrial Argentina, y en el marco del "conflicto del tomate", la Cámara de Industriales de Productos Alimenticios (CIPA) se reunirá el próximo miércoles con autoridades del Ministerio de Producción para reclamar urgentes medidas que frenen las importaciones de ese producto, y evitar la desaparición del 35% de los productores del país, concentrados en Mendoza, San Juan y La Rioja.

Aunque la agenda que propondrá el Gobierno esquiva las importaciones y se centra en otros aspectos de la competitividad, fuentes sectoriales señalaron a BAE Negocios que "vamos a profundizar sobre la situación de las importaciones exageradas de tomate que amenazan al 35% de los productores, y de las importaciones del choclo desde Brasil, que también son muy graves".

La CIPA urgirá al Gobierno para que se fijen valores criterio a los ingresos al país (no existen y puede haber dumping), o sea precios mínimos de referencia; además de la elevación temporaria de los aranceles externos. La capacidad instalada es del 60 por ciento y las importaciones de tomates enteros perita, en latas iguales o inferiores a los 2,5 kilos, crecieron cincuenta veces desde el 2015 y se cuadruplicó entre 2016 y 2017.

La Dirección General de Aduanas prometió el año pasado establecer los valores criterio en dólares. "Se nos había informado que se fijaría en FOB u$s0,78 el kilogramo", afirmaron desde el sector. En tanto, la Asociación Tomate 2000 propuso mejorar los niveles de reintegros en estos productos para mejorar los incentivos a la exportación.

Asimismo, la entidad reclama al ministro Cabrera, que facilite la opción de financiamiento accesible para que los productores mejoren la eficiencia en sus procesos. En respuesta a la denuncia de este medio, el secretario de Comercio, Miguel Braun, planteó vía Twitter que el foco no debe ponerse en el ingreso de mercaderías sino en los costos locales.

El titular de Comercio escribió en Twitter que "la solución del reclamo por la importación de latas de tomate no puede ser encarecer un alimento fundamental para los argentinos". Acto seguido, puntualizó que "tenemos que trabajar sobre los costos. Por ejemplo, para algunas empresas es mayor el costo del latón que del tomate".

De esta forma, Braun buscó desalentar a los productores y directivos para que no lleven una "agenda crítica" pero la semana entrante volverán los fuertes reclamos por las importaciones, que ya motivaron proyectos de ley en el Congreso a cargo de diputados del Cuyo.